Hoy hicimos agua de mango. Y es bonito ver como la felicidad al cambiar de sabor puede ser aún mas refrescante. Otra cosa que aprendí hoy es que a veces es más fácil llenar la jarra de la felicidad entre dos, se tarda uno la mitad de tiempo y se disfruta más el despapaye de embarrarse de mango.
Tolstoi decía: El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere, sino en querer siempre lo que se hace.
Yo digo que Tolstoi ha de haber preparado unas grandes aguas de sabores, o por lo menos unas aguas locas con vodka sí.
Amén.

Julio 7, 2008 a las 7:28 pm |
huhummmmmmmmmmm! con el calor que hace enlos madriles! qué rico un vasito de la jarra!
besosssssssssss