
Hoy es el aniversario de mis padres, cumplen treinta y seis años de casados.
Ella le dice “cielo” todavía y el se desvive todavía por mantenerla lo más feliz posible.
Quien los conoce sabe que, pese a los refunfuñes de la senectud, todavía se adoran.
Tener a unos padres todavía juntos es algo cada vez más inusual en esta ciudad, en este país y probablemente en este planeta. Pero es algo que yo agradezco, creo fervientemente que es una bendición, pero también creo que me da unos referentes familiares algo difíciles de lograr en un momento donde al parecer las parejas son desechables. En estos tiempos de sobre-estímulos donde la gente le tiene miedo al compromiso, teorías sobre nuevos modelos familiares se erigen y se habla que el futuro de la humanidad es la bisexual, etc.
Sin querer sonar moralista, o como una persona que le tiene miedo al cambio, ya que no creo serlo, volteo a mi alrededor y no entiendo como hoy en día la gente se promete amor hasta que la muerte los separe y a los primeros tambaleos todo mundo se pandea.
Seremos generaciones de transición? Alguna vez hemos dejado de serlo? Ante este tipo de desmadres que rebasan mi entender, mi querido Ehrenberg me diría: “Como dice mi mami: a río revuelto, ganancia de pescadores”. No se como se pesca en una situación donde uno se siente parte del desmadre del río o como pez atolondrado, pero bueno, hoy en la noche, durante la cena en casa de mis padres pensaré la respuesta.
Yo digo que les deseo que cumplan otras treinta y seis vueltas al sol y en lugar de que la muerte los separe, que la vida los siga uniendo cada día más.
Amén.
Escrito por rinostalgia