Mister Bala

septiembre 7, 2011

Gracias a Dios, y a la chinga que se ha puesto todo el equipo que colaboró en el largometraje “Miss Bala”, la película se ha paseado ya por varios aclamados festivales, y esta haciendo bastante ruido. No solo gana buenas críticas y reseñas, sino que también se expande exponencialmente en el boca a boca, posteo a posteo, twiteo a retwiteo de las redes sociales, canales tan necesarios hoy día para ganar visitas en las salas de los cines.

Sobre esta película se ha dicho mucho: “Me encantó” dicen dijo Loret de Mola, Jesús Silva-Herzog escribió hoy en su blog: “Es uno de los mejores retratos emocionales del México de hoy” y anoche me dijo por whatsapp Emilio Valdés, joven artista visual y su actor principal en su segundo largometraje: “Es la mejor película de la década en México”. Cuando una obra que retrata una situación tan traumática como la que viven millones de familias en este país, genera tanta empatía con tanta gente, de tantas diversas esferas, el fenómeno vale la pena conocerlo, reflexionarlo y difundirlo.

Pero no pienso escribir aquí de Miss Bala, de ella ya se escribirá bastante en los próximos días, prefiero escribir sobre su director Gerardo Naranjo, mi “primo”, nos adoptamos como tales hace muchos años. Lo conocí en la prepa cuando yo vivía en Morelia y él en Salamanca, posteriormente, cuando los dos nos mudamos a la Ciudad de México, pude convivir más con él, a esas tempranas edades universitarias antes del talento se ve la pasión, la curiosidad y la entrega, y de eso tenía mi primo en hartas cantidades, aparte de un gran carisma y generosidad, factores primordiales en una persona para desatar amistades a su paso.

Complicidades y aventuras hemos tenido varias, en compañía de otros dos amigos nos perdimos en la sierra de Oaxaca, llegamos a un pueblo llamado “La Luna” y  Gerardo se gastó decenas de fotos en perros y cantinas; hicimos un mural sobre papel kraft en su azotea para una actuación de su hermano en la escuela de derecho; actué en estado de ebriedad en uno de sus primeros cortometrajes, una historia de Cortazar sobre un dibujante que moría por accidente al caer por una ventana; lo vi armando una casa de cartón en su azotea no más por el gusto de saber que se sentía vivir así; fui cadenero en una de las míticas fiestas que organizaba para poder financiar sus cortos; fui testigo de su intento por entrar al mundo de la pintura con cuadros de personajes sombríos nada mal hechos, y de su subsecuente bateo por una universidad yanky para estudiar artes plásticas (cosa que probablemente, y gracias a sus pelis, muchos agradecemos); pedimos dinero y hasta un edificio para montar una distribuidora de video juntos llamada “Lokoteka”, etcétera.

A Gerardo lo respeto y quiero como persona, y como creador audiovisual casi generacional (me lleva unos años) digamos es de los que más admiro, por todo el empeño y rigor con el que ejecuta su trabajo. He compartido tantas horas de pláticas desde nuestras respectivas trincheras sobre el quehacer creativo, que me da un enorme gusto ver como despega hecho la bala para latitudes cada vez más altas. Hace seis años cité a mi primo Naranjo en una ponencia que dí en Argentina, se titulaba: Responsabilidad Creativa, él en alguna conversación etílica me dijo: “¡Yo por una buena película daba un dedo meñique!”. Yo digo que admiró esa entrega y agradezco que para hacer su cuarto largometraje, Miss Bala, Gerardo no haya perdido ninguna falange. Ojalá mi primo, y demás guerreros del cine nacional, sigan contando historias que nos ayuden a entender esta realidad que nos tocó vivir.

Amén.


Sobre el correr

septiembre 7, 2011

Llevo tiempo corriendo, me gusta este deporte por varias razones: la primera es de carácter hedonista, corro porque siento que me mantiene en forma, es la manera más rápida de quemar  calorías, razón por la cual puedo comer más sin empezar a inflarme como globo, ademas con el ejercicio tu cerebro libera sustancias placenteras que te acompañan todo el día. La segunda es más creativa, trotar de alguna manera me permite oxigenar mis ideas y refrescar mis pensamientos, recuerden que cuando se corre no solo se corre, se piensa, se ajustan emociones y se sudan aberraciones. La tercera razón es más topográfica, considero que solo así, a pie, es que se puede dimensionar una avenida, una colonia, una ciudad. Me encanta correr cuando estoy de visita en otro país, solo a esa velocidad y desde esa perspectiva se puede trazar un mapa vivencial de esa nueva geografía.

Comencé a correr cuando una vecina muy guapa me preguntó a medio reventón: ¿Te gusta correr?, la vi y dije:  No me gusta…¡me fascina! Ese fin de semana estábamos en la pista del Sope en el Bosque de Chapultepec a las 7 de la mañana, ella corriendo y yo sufriendo. Sin embargo por el gusto de verla diario comencé a correr regularmente por las mañanas, hasta que como todo los hábitos y vicios, le agarras el gusto o de perdis le pierdes el asco. Así nació esta pequeña pasión por una actividad que hasta la fecha realizo. Se ha ido perfeccionando y profesionalizando un poco más, ya corrí varios medios maratones, y estoy pensando que en una de esas me chuto uno completo.

Corró periódicamente también en las carreras que se han puesto de moda en todo el planeta, y si, tienen su encanto, no se puede imagina la adrenalina medieval que se vive cuando se corre en la misma dirección y con el mismo uniforme junto a 12, 000 personas, o lo emotivo que es superar el dolor físico estimulado por una simple porra o grito de aliento de un desconocido. Para mi las carreras son ríos de emociones, de estímulos, paréntesis mentales para reordenar ideas y acomodar las viseras, son la oportunidad de demostrarnos que somos más de lo que pensamos, pesar nuestro esfuerzo, calar nuestro llanto, medir nuevas satisfacciones y ejercitar nuestra perseverancia.

En ese mar de gente que comparte la calle con uno en una carrera de 5, 10, 16 o 21 kilómetros, hay muchísimos que personalizan su camiseta con frases, hay unas geniales, por ejemplo: “Luis no me sigas, vamos juntos”, “No es sudor, mis células de grade están llorando. Susie Te Amo” o “Rajarse no es una opción”.

Ahora que estoy haciendo mi primer largometraje, me gusta pensar en un paralelo entre correr largas distancias y armar una historia más compleja y ambiciosa. Uno se prepara de una manera similar en ambos ambiciosos proyectos de largo aliento, corriendo cada vez más largas distancias, concentrándose cada vez más, sufriendo y sonriendo cada vez mejor. Todos los que terminan son campeones por el hecho de llegar a la meta, no mas que unos tiran a ganar y otros no más a llegar. Cuando corrí mi tercer medio marathón me pinté con un plumón indeleble la siguiente frase: ¡Va por México!. Yo digo que en ambos casos, cuando corro y al hacer mi trabajo, se lo dedico a este pedazo de tierra que tanto quiero, para sacarlo del hoyo en el que esta se merece el esfuerzo diario de cada uno de nosotros.

Amén.


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