365

octubre 14, 2008

Estaba en casa, escombrando cachibaches, reacomodando emociones y sentimientos en diferentes repisas, según su tamaño y utilidad. Mientras me salpicaba los brazos de melcocha y nostalgias, he decidido que escribiré este blog solo durante 365 días, para cerrar un ciclo anual. Llevo 149, que me quedan 216 para decir todo aquello que no quiero que se quede en el tintero, atorado entre mi aorta y las tripas que están mas abajito.

Dicen que todo lo que no se dice, hace daño.

Yo por eso digo todo lo que puedo, porque puedo y porque no me gusta dejar huecos, ni en mis repisas, ni en la cabeza y el corazón.

Amén.

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