Las luces y el escenario

octubre 20, 2008

I.
A los diez y nueve años, cuando regresé de Italia a vivir a México, un amigo me presentó a una banda que se estaba formando, para hacer el casting como bajista. Fui y les mostré lo que tocaba con Morbo, mi banda moreliana de la prepa. Les mostré eso, un cover de Pixies y uno de Stone Roses (Gigantic y I wanna be adore son el mismo bajeo con unas leves variaciones). Al final los convencí, y me aceptaron en la banda. Me citaron para regresar a tocar con ellos a la siguiente semana. Nunca regresé, no tenía coche y moverme con el ampli y el bajo en una ciudad como el DF me parecía una tarea complicadísima. Esa banda ahora es conocida como Zoe.

II.
El finde fui a escuchar a MGMT, a los Kooks, a Flaming Lips y NIN. Disfrute de unas ricas tonadas aderezadas con buenas amistades y cebada, i’ñor! La pase bomba, orgásmico el chow de Nine Inch Nails, un manejo de leds impecable con imágenes de la más alta calidad poética y un despliegue de energía en el escenario espectacular.

Lo que más me gustó fue ver a los talentos joviales en el escenario, con veintitantos años y la mirada de estar descubriendo muchas cosas todavía, era eso o unas cuantas drogas encima, pero plantarse y sacar todo con los huevos bien puestos tiene mucho mérito.

III.
Anoche soñé que tocaba en una banda, el bajo de nuevo. Hoy, para no perder la costumbre, me vine a Matamoros acompañado de mi guitarra y mi cancionero de Juan Gabriel, seguiré aprendiendo con la mejor de las escuelas: la propia necedad.

Dicen que Leonardo Da Vinci decía: “Si una persona es perseverante, aunque sea dura de entendimiento, se hará inteligente; y aunque sea débil se transformará en fuerte.” Yo digo que me voy a divertir harto en el camino que va de -aprender a tocar- a -subirme a un escenario-.

Amén.

Anuncios