El fin del mundo

octubre 21, 2008

Anoche soñé que me enamoraba. Conocía a un bonito personaje y sentía volar rinocerontes en la panza. Ahí estaba una mujer, de pelo largo y negro, con poca ropa, en una cómoda como la de mi abuela Simona, con una frase pegada con una tachuela en la pared que no alcanzaba a leer, estábamos en la casa que teníamos en Morelia. Fue un sueño lindo, como hace mucho no había tenido.

Mientras tenía estas maravillosas chaquetas mentales nocturnas, el dólar subía, el mundo civilizado se desplomaba y la mayoría de la gente, y muchas especies, la pasaban mal. Y yo seguía picándome el ombligo con el mouse hasta que desperté con las cosquillas de algo nada gracioso.

A lo mejor no nos caería mal como especie una sacudidita, hay tantas cosas tan anquilosadas que no van a sanar hasta que no ventilen la pus que tienen dentro. Abraham Lincoln dijo que “La única forma segura de destruir a un enemigo es hacerle nuestro amigo”. Yo me pregunto si será muy difícil ser amigos de nuestro entorno, planeta, hermanos animales y del vecino mismo? O por lo menos dejar de ser nuestro propio enemigo?
Así por lo menos la poesía seguirá en tiempo real y a todo color, en nuestros sueños y en los despertares de cada día de nuestras vidas.

Dicen que es el fin del mundo, y yo me pregunto si no nos podemos ir a tiempos extras, sin llegar a penaltis porque ahí siempre perdemos.

Amen_zen y amémonos los unos a los otros.

Amén.

Anuncios