El último sol y la primera ola

olas

Noche vieja en la playa y año nuevo en el mar, así fue el cierre de caja y el comienzo de un nuevo ciclo.

Hace ocho años aprendí a surfear en Los Angeles, en la playa de Venice un amigo cinemafotógrafo me enseñó. Recuerdo que entonces hice en mi bitácora de viaje un dibujo donde comparaba el subirme a una ola con el enamoramiento. Ahora que volví a surfear en Guerrero, pensé en la misma analogía.

Dicen que no se busca a la pareja, que solita llega. Yo digo que como con las olas en el surf, hay que esperarla, pero una vez que se divisa una buena ola, uno tiene que seguirla y no dejarla pasar. Ahora bien, también hay que entender que la ola perfecta no existe y que si se te pasa una interesante ola, después seguramente seguirá una mejor. Por lo menos así pensamos los optimistas al comenzar el año.

También dicen que para poder montar una ola hay que saber escoger el momento preciso y no dejarle caer todo tu peso hasta que ya este la ola contigo, jalando parejo, yo digo que tanto en el surf como en el amor todo es un acto de fe y cuestión de perseverancia, la práctica y la técnica son secundarias en el mundo impredecible del amar, la mar y las mujeres.

Pero bueno, el primer día del año sonreí sobre una tabla, avanzando con todo en una ola a la orilla del Pacífico.

Amen…mucho este año.

a·m·é·n

5 respuestas a El último sol y la primera ola

  1. Paloma dice:

    También se necesita cierta pericia para evitar algunas olas; más bien, para dejar que las olas nos pasen sin revolcones mayores.

    Habemos expertos en el arte de la evasión, pero nunca de la montura. ¡Que 2009 nos ampare!

  2. rinostalgia dice:

    UUUUyyy…tienes toda la razón, hay que saber evitar las olas asesinas, las que son de plano poco amenas y muy problemáticas, y las que traen bichitos raros…como tiburones y aguas malas. Ora que si te va a revolcar una, de menos que sea un tsunami marca llorarás.😉

  3. miss.mya dice:

    muy linda su imagen, señor.llanos* ! … acertadísima la analogía!.

    saludos y feliz Feliz 2009!

  4. rinostalgia dice:

    EPILOGO:

    Alejandro Araujo
    January 5 at 9:34pm
    Pues me metí ya a las rinostalgias, desdendenantes que mandaras las ligas. Están divertidas, buenas. Aunque tengo algunas diferencias entre el surf, las olas, las mujeres y el tiempo adecuado para treparse en ellas. La más básica es que imagino el surf (obvio imaginación pura pues nunca lo he hecho) como un evento tremendamente personal, en donde saber aprovechar las olas permite un “triunfo” sobre las olas, sobre el mar. Un levantarse uno que es, seguro, motivo de festejo, de victotria, incluso casi de conquista. Én cambio, me parece, el vínculo con las mujeres cuando se da no produce triunfos, sino encuentros. Nadie se levanta, nadie toma el ritmo del otro, simplemente hay eso, encuentro. Quizá es más parecida la relación amorosa a nadar que a surfear, es decir, a dejarse tocar por el mar y sus ritmos, incluso aun cuando puede salir uno revolcado… no lo sé, pura especulación generada por el dicen, el dices y el digo.
    Me gustó, harto, el del Hermano Mayor.
    Mando mi correo: alaraujop@gmail.com
    Abrazote.

    Fernando Llanos
    January 5 at 11:30pm
    Probablemente tenga uste toda la razón, mi estimado Alex, no en vano tiene uste dos chamacos y una historia amorosa más larga que todas las mías juntas…

    Pero lo único que se es que no se siente igual estar arriba de la ola, que estar nadando al ritmo del mar, y si me dan a escoger entre las dos, a mis 34 años y soltero, creo que me quedo con la intensidad del surf…claro, quizá en algunos años veré las cosas de otra manera, y entenderé que era más bonito la versión disfruté-zen del mar que uste subraya de momento.

    El vaiven del mar y las contradicciones humanas…

    Otro abrazo-T

    Alejandro Araujo
    January 6 at 8:22am
    Dicen que todo es cuestión de puntos de vista, de enfoques, de maneras de ver… en eso de los encuadres tendrá usté mejores metáforas. Creo que, en efecto, cada uno trae experiencia acumulada y, desde ahí, experimenta lo que le viene. Aunque, me parece también, que más que un asunto de tiempo, de experiencias, de acumulación de las mismas, las cosas y la forma de vivirlas tienen que ver con temperamentos, con estilos de hacer. Creo que a mí me gustó el encuentro y el dejarme afectar por las olas desde requetemocoso y, creo también, que por eso tuve una historia amorosa tan larga. Imagino que ser soltero a los 34, como dices, tiene también que ver con una manera de hacer las cosas que te gusta, que disfrutas.
    En síntesis, quizá los años no cambian la forma de ver, no plenamente. Uno produce relaciones duraderas, estables, efímeras, intensas, eternas en función de su propio estilo.
    No sabes como se me antoja, de pronto, dejarme ir un poquito por las intensidades del surf…

    Fernando Llanos
    January 6 at 8:27am
    Pos nunca es demasiado tarde compadre!! Que no le digan, que no le cuenten…😉

    Buen día.

    F

    Alejandro Araujo
    January 6 at 8:53am
    El problema es el del vaivén y las contradicciones humanas… ya en pleno surfeo se me antoja lanzarme a nadar al mar. Como diría el escorpión: está en mi naturaleza
    Igual buen día por allá

    Fernando Llanos
    January 6 at 9:00am
    Sabe, le platiqué a la Mayarí esta disyuntiva, creo que ella tiene razón: no será mejor metáfora el buceo?

    Hay mas com-penetración, es más profundo y envolvente, más peligroso y no se puede uno comunicar más que señas!!😛

    Abrazo.

    Alejandro Araujo
    January 6 at 9:09am
    de acuerdísimo… así evitamos la idea de que nadar es relajante y se mantiene la intensidad de lo que es intenso
    Saludos pa la Mayarí

  5. rinostalgia dice:

    EPILOGO 2:

    El 21 de enero de 2009 15:56, Monica Quijano escribió:
    Queridos, por aquí algunas reflexiones complementarias… que aunque extemporáneas, espero no sean anacrónicas:
    Al leer sus correos, me quedé pensando que ninguna de sus posturas me convence… o más bien, el problema está en la disyuntiva: ¿por qué siempre pensar que es lo uno o lo otro?
    ¿No será más bien que las posibilidades del amor son tan vastas como el mar?
    A veces podemos surfear en ellas, con todo lo que implica la idea de montar la ola necesitando un soporte (o una extensión como la tabla); otras más nadamos, nos encontramos, nos dejamos llevar al ritmo de la ola y cuando viene grande podemos clavarnos en ella o, puede ser que nos revuelque… también buceamos, por supuesto, y nos comunicamos a señas y abrimos los ojos y si nos sumergimos y no traemos visor podemos ver las cosas en la magia de lo difuso… también, en ocasiones, nos puede tocar un mar violento que nos sacude todo por dentro y otras veces más regalarnos un sol naranja que se oculta suavemente en la línea de su horizonte… suave, violento, impredecible, líquido, multicolor… es todo eso y mucho más… pero eso sí: siempre sorprende.

    Beso*

    M.

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