Fronteras personales

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Vivo en la esquina norte de la colonia Roma, la que se llama “La Romita”, donde Buñuel filmó “Los Olvidados”. A una cuadra al este tengo a la brava  Colonia Doctores, y a dos cuadras en la misma dirección está “La Arena México”, donde todas las semanas se dan en la madre los rudos contra los técnicos. Si apunto más hacia el norte, tengo el Centro, donde el corazón comienza y las corazonadas nunca sobran, las faldas de un territorio que hasta la fecha no me da pena etiquetar como mágico. A tres cuadras está el hoyo más punk del D. F., “El foro Alicia”, y en menos de dos cuadras tengo el metro, cines, teatros, puteros y hasta una pulquería llamada “La hija del apache”.

Si volteo en dirección al sur, el paisaje cambia, la pretensión comienza, se disfruta la zona aspiracional del D. F., en ese tono, y desde el Porfiriato, se acompaña con ensaladas capreses, carpachos y vinos tintos. La Roma es divina, pero la mayoría de lo que le brinca de la Fondesa huele a negocio que no encontró lugar en la colonia de al lado. La verdad hay ciertas iniciativas que vale la pena aprovechar, y otras que valdría replantearse, quizás hasta legislar.

Y es así como nace mi dualidad por querer tener lo mejor de ambos mundos, de ambos Méxicos, el bravo y el pacífico, el norteño y el sudaca, el naco y el fresa, el crudo y el maquillado, el águila y la serpiente. Sentirse completo de un lado de la balanza, pero mirando y anhelando el lado opuesto.

Bertrand Russell decía que “el estar sin algunas de las cosas que deseas es una parte indispensable de la felicidad”.

Yo digo que soy feliz por estar en esta frontera, la que he escogido, pero me pregunto si no sería mas sano tratar de dejar de verlo todo en sus extremos, dejar de entenderlo todo como blanco y negro, que para empezar somos mestizos y empezando por ahí, ya no se puede ser purista.

Amén.

3 respuestas a Fronteras personales

  1. Tita! dice:

    Qué nostalgia! hay días en los que una se despierta echando más de menos que otros… hoy por ejemplo saldría directo a tomarme ese litro de jugo de mandarina que vendían en la esquina de mi casa, cuando vivía en la colonia Roma…
    saludos!

  2. Lata dice:

    ¿Existe el punto medio? ¿Dónde lo compro? quiero como dos kilos.

  3. Maricela Bautista dice:

    Se vé que la pasas bien..alguna vez camine ya tarde noche en esos rumbos y me encanto el aire, calles luminosas con el rayo del sol sobre mi cabello y rostro, ameno el lugar diria yo. aunque la erena no me gusta mucho…pero, un día invita a las luchas que una fresa de la anzures aún no conoce…

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