Mi primer corto en super-8

xicos

La última vez que usé el super-8 fue hace nueve años durante la filmación de Amores Perros, partes del macking of lo filmé en ese formato, lamentablemente  nunca vi las tomas reveladas. Unos seis años antes había hecho un taller de cine experimental con Naomi Uman, ahí pude filmar unos segundos para después manosearlos hasta el hastío, cuadro por cuadro. Fuera de esas dos experiencias, el tema del cine esta lejos de mi producción.

Por un lado, siempre he defendido el uso del video por sobre el cine, es más accesible, inmediato y fácil de clonar. Por el otro, siempre me incomodó la palabra “corto”, se me hacía tan simplista y pretenciosa, reduccionista, como si solo se pudieran contar historias con un formato audiovisual, como si todo se filmara y se midiera en que tan largo o corto es el pietaje.

Pero después de quince años de trabajar con video, de una coyuntura con una expo de cine experimental y de una invitación a un proyecto cinematográfico de Txema Novelo, he decidido hacer una serie de tres cortometrajes en super-8. Comencé complicando un poco mas la ecuación, serían de ficción, genero que casi no he trabajado.

El primero lo filmé la semana pasada en Xico, y en honor a la peli de Zapata donde actúa Marlon Brandon se llama “Viva Videoman!”, lo hice a la limón con Felipe Ehrenberg, muy querido amigo y cómplice. Solo teníamos un cartucho de tres minutos y lo pensábamos usar para hacer algunas alusiones referentes al relevo de estafeta inter-generacional y a cuestionar un poco los monumentos de los “héroes que nos dieron patria”.

No fue sencillo, una cámara no es solo una cámara, los medios tiene sus variaciones y esas son las que quise conocer con esta experiencia. La verdad no se como quedo, no he podido ver nada, hasta que revelemos el material sabremos si hay magia o no. Mi falta de destreza en el dominio de la exposición fotográfica me hizo practicar mi fe en el “seguro si estaba en automático quedo bien”.

Cuando estaba a punto de terminar la filmación del corto, nos encontramos con una peregrinación por las calles de Xico, cientos de personas caminando con toritos, payasos con máscaras de luchadores, mariachis, cueteros, cencerreros y gente del pueblo cargando una pesada construcción de madera con ornamentos florales que montarían en la fachada de su iglesia principal. No me pude resistir y los seguí con la cámara. Me salté el plan de grabación original porque torrentes vitales por las calles de un bello pueblo no se deben dejar pasar sin hacer nada, menos cuando se tiene una cámara en la mano.

Los comencé a filmar, estaba fascinado con la catarsis colectiva, con ver la entrega de cada uno por ser parte de un todo más complejo y abstracto, eran el  pueblo que festeja sus tradiciones a todo lo que daba. Lloré en dos ocasiones de la puritita emoción. Mientras escuchaba el ruidito de la cámara filmar, pensé que estaba en un pueblo que tenía dos de las tres sílabas de la palabra México, y como no creo en las casualidades, me sentí dos terceras parte más ligado a esta tierra y a su gente.

En algún punto del trayecto por las calles empedradas, uno de los que cargaban el pesado adorno se cansó y se quitó de su lugar, alguien grito: “¡Que entre otro!”. Yo estaba al lado con la cámara y dije: “A la chingada el corto…”, deje de filmar y me puse a cargar en hombros junto con otras 80 personas la pesada construcción.

Mi amiga, la académica y comisaria de video catalana, Laura Baigorri dice en el título de una de sus últimas ponencias “No más arte, solo vida”. Yo no se si una cosa tenga que cancelar a otra, solo se que en momentos tan bonitos como ese, me cuesta trabajo ser un documentalista que mantiene una distancia, prefiero participar de un evento tan bonito (-Que bueno que no me dedico a ser camarógrafo de pelis porno-).

Yo digo que probablemente en el fondo no quiero ser un gran cineasta, quizá me genera conflicto con mi credo videográfico, probablemente prefiero ser solo un buen ser humano que trata de reconciliarse con sus tradiciones y que desea con todo su corazón ser cencerrero en Xico algún día.

Amén.

Una respuesta a Mi primer corto en super-8

  1. Julian dice:

    En el mes patrio que acaba de pasar: Viva el Jawa, Viva el chamaco y Viva la creatividad.

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