Nostalgias desde el Cairo

piramidess

Piramides en el Cairo

Desde un segundo piso, esplendorosas, erguidas a la mitad de la urbe, se ven las pirámides. No es la típica postal que le venden a uno, es mejor aún. Como toda la realidad, supera a sus representaciones.

A la mitad del atardecer, con lo doblemente glorioso que se puede percibir ese momento, me tomo el placer de pensar en ti, y si, lo confieso, con cierta nostalgia, pero de esa rica, de esa que se puede saborear.

Mi nueva cyber-amiga Magara me dijo ayer cosas que me parecieron bastante pertinente citar en este blog, ella dice lo siguiente: “La nostalgia me parece un sentimiento, un estado anchuroso y complejo. Abarca el pasado y el futuro. Uno anhela lo que ha sido o lo que podria ser o lo que sera: un encuentro esperado, acordado, por ejemplo. La nostalgia no se circunscribe al ambito del recuerdo, anima mas sentimientos que el deseo de restañar lo pasado. La nostalgia es poderoso estado del anima y mas, si es verdad que en nosotros aun queda algo del polvo de estrellas al que hemos de volver en algun momento, o no? A veces es como verse en un espejo de lo hermoso, de lo eterno; otras, es efimera imagen del recuerdo y otras inspiracion de la historia toda de la humanidad que no vivimos o no viviremos, en el encuentro con la prehistoria o los dias de un posible Blade Runner. La nostalgia genera ciencia ficcion y tambien desata pasiones. La nostalgia es estado poderoso que inunda la capacidad de crear ficcion, de enamorarse sin querer y de llorar sin mucho motivo aparente. Uno anda tonto cuando esta nostalgico. Un poco borracha, un poco soñando y desvelada, Es como una cruda suave y tierna…prolongada y que tambien duele pero dulcemente. Y en cierta forma uno quiere curarse y al mismo tiempo no bajarse nunca de esa nube. Soñar y anhelar, rondar lo vivido y avisorar nuevas rutas de lo mismo, algo asi. Como domir en el viento y dejar que la tormenta bañe la cubierta de su barco o sacuda la fragil textura de la espalda. Uno quiere andar al reves, mirandolo todo con los ojos cerrados y con la boca entreabierta, asi de extraño es el sentimiento nostalgioso, y es una pena que no se propague, se contagie y nos invada de una vez por todas y nos quedemos ensoñando tarde a tarde y noche a noche, sin temor, ni espera solo asi en la mirada mas plena del espiritu (algo bastante inutil, bastante pretencioso y que puede llegar a dar un asco horrendo).”

Yo digo, después de citar las ideas de mi amiga Magara, o mejor dicho, plagiarme sus sentimientos, que hay nostalgias que se viven en presente, pero solo se experimentan en el futuro cuando se ve al retrovisor. Viva la melcocha, aun mejor añejada.

Amén.

Una respuesta a Nostalgias desde el Cairo

  1. tanmitzi dice:

    Te recomiendo leer La Ignorancia de Milan Kundera…
    Es un libro que me removió el vientre ya que yo sí he perdido la patria y muchas otras cosas. No sé que has perdido tú, pero perder algo es perder aun que sea por un segundo.

    Fragmento del primer cápitulo:

    En griego, «regreso» se dice nostos. Algos significa “sufrimiento”. La nostalgia es, pues, el sufrimiento causado por el deseo incumplido de regresar. La mayoría de los europeos puede emplear para esta noción fundamental una palabra de origen griego (nostalgia) y, además, otras palabras con raíces en la lengua nacional: en español decimos “añoranza”; en portugués, saudade. En cada lengua estas palabras poseen un matiz semántico distinto. Con frecuencia tan sólo significan la tristeza causada por la imposibilidad de regresar a la propia tierra. Morriña del terruño. Morriña del hogar. En inglés sería homesickness, o en alemán Heimweh, o en holandés heimwee. Pero es una reducción espacial de esa gran noción. El islandés, una de las lenguas europeas más antiguas, distingue claramente dos términos: söknudur: nostalgia en su sentido general; y heimfra: morriña del terruño. Los checos, al lado de la palabra “nostalgia” tomada del griego, tienen para la misma noción su propio sustantivo: stesk, y su propio verbo; una de las frases de amor checas más conmovedoras es styska se mi po tobe: “te añoro; ya no puedo soportar el dolor de tu ausencia”. En español, “añoranza” proviene del verbo “añorar”, que proviene a su vez del catalán enyorar, derivado del verbo latino ignorare (ignorar, no saber de algo). A la luz de esta etimología, la nostalgia se nos revela como el dolor de la *ignorancia*. Estás lejos, y no sé qué es de ti. Mi país queda lejos, y no sé qué ocurre en él. Algunas lenguas tienen alguna dificultad con la añoranza: los franceses sólo pueden expresarla mediante la palabra de origen griego (nostalgie) y no tienen verbo; pueden decir: je m’ennuie de toi (equivalente a «te echo de menos» o “en falta”), pero esta expresión es endeble, fría, en todo caso demasiado leve para un sentimiento tan grave. Los alemanes emplean pocas veces la palabra “nostalgia” en su forma griega y prefieren decir Sehnsucht: deseo de lo que está ausente; pero Sehnsucht puede aludir tanto a lo que fue como a lo que nunca ha sido (una nueva aventura), por lo que no implica necesariamente la idea de un nostos; para incluir en la Sehnsucht la obsesión del regreso, habría que añadir un complemento: Senhsucht nach der Vergangenheit, nach der verlorenen Kindheit, o nach der ersten Liebe (deseo del pasado, de la infancia perdida o del primer amor).

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