Arquitectura personalizada

Acabo de regresar de Morelia, después de catorce años visité la casa donde habíamos vivido durante mucho tiempo, esa que mi padre diseño y mi hermano y yo ayudamos a construir y pintar, esa en donde mi hermana invitaba cada día a comer a una amiga diferente, y donde mi madre recibía serenatas frente al parque. La que tenía una sala tan grande que servía para tocar con mi banda o hasta para meter un árbol de navidad tamaño “rainforest”. Nuestra casa, que aunque se haya vendido y tenga nuevos dueños, siempre nos hará resonar en los huesos la palabra “hogar”.

Sorprendente encontrar esquinas con tantos recuerdos, paredes ampliadas en el tiempo por la maneras tan peculiares de rebotar la luz de la memoria, con sus canteras rosadas de tanto cariño inyectado o sus lámparas con ventiladores para orear la melancolía añejada en sus cimientos. Se que probablemente es solo la carga emocional que uno le imprime a los edificios donde uno habita lo que nos hace tener estas distorsionadas lecturas del espacio, pero son estos pequeños placeres que nadie nos puede negar. Al contrario, debe uno seguir añejando recuerdos para descorchar en futuras ocasiones de deleite.

Visitar esa casa me hizo pensar en que por muchos años mi familia y yo vivimos donde quisimos y como quisimos. Que se puede y se debe de buscar esta combinación. Creo que hay que fomentar, desde las leyes del deseo y la atracción, una propositiva y sana vinculación de nuestro clan con nuestro cueva.
Así que he decidido trazar mi nuevo hogar, o por lo menos decretar sus planos en  este blog:

En mi casa hay un nosotros cimentado en un tu. La cocina se mide en amigos y la cama en palpitaciones. El baño tiene una ventana donde se ven plantas y a las nubes pasar. Existe un jardín con una tina al aire libre, al lado de una pared de camelinas naranjas. La sala es salón de usos múltiples, porque de nada sirve tener espacios grandes sin ninguna utilidad. El baño tiene un altar con el sagrado corazón, que lava tus culpas mientras te lavas las manos. Tiene una cocina enorme donde se experimenta diariamente, con una ventana que da mucha luz y permite compartir los olores con los vecinos. Hay una barra para poder cortar cebolla, calabacitas y ejotes. Tiene una azotea desde donde se ve toda la ciudad. En mi casa hay televisores pero no señal de cable, hay nueve guitarras y un chihuahueño esperando su apapacho constantemente.

“Dame lo que pides y pídeme lo que tu quieras” decía el padre de la iglesia de Plateros en Zacatecas, que dijo San Agustín alguna vez. Yo digo que en lo que se me da mi nuevo casa, trabajaré arduamente por hacer de donde viva el mejor de los hogares.

Amén.

Una respuesta a Arquitectura personalizada

  1. Qué gusto leerte de nuevo, eres como mi terapia amanza-fieras!😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: