Complicidades

A Felipe Ehrenberg lo conocí en Morelia cuando yo tenía diez y ocho años. Mi padre, preocupado por mi decisión de querer ser pintor, me inscribió a su curso “El arte de vivir del arte”. Fui de mala gana a ver que tenía que decirme un señor que vivía en Tepito y tenía la mano tatuada con huesos. No nos caímos nada bien, sacamos chispas desde un principio. Después de decirle que leía a Juan Acha, las cartas de Van Gogh y “De lo espiritual en el arte” de Kandisky, saco su pluma y apunto dos palabras para definirme en su lista de asistencia: “arrogancia infantil”.

Al terminar la semana de tutoría, le pregunté que donde me recomendaba estudiar artes plásticas en la Ciudad de México, “Van a abrir una cosa que se llama Centro Nacional de las Artes” me dijo. Yo me quedé con esa idea y un par de años después, siguiendo los consejos del maestro Ehrenberg, entre a la Esmeralda. A la mitad de la carrera, me lo encontré en una posada de su compadre Díaz Infante, me preguntó que a que me dedicaba y le contesté que ya nos conocíamos y que estudiaba en la Esmeralda, en el Centro de las Artes. Me cuestionó el estudiar ahí, “Yo fui autodidacta” me dijo. Contesté que él era el menos indicado para opinar, que él era el responsable de que estuviera estudiando ahí la licenciatura. Sacamos chispas de nuevo.

Ya casi para terminar la carrera, de nuevo Juan José Díaz Infante me invitó a una cena en casa de su compadre, “el Neólogo de la Portales”, me dio curiosidad conocer su casa, así que fui. Felipe, cuando me vio, lo primero que gritó desde la cocina fue: “¿¡Ya es hora de que lleguen los gorrones!?”, Le contesté que me había invitado su compadre, me tomé una cerveza y me fui. Otra vez salieron chispas…y casi mentadas de madre.

Pasaron los años, creo que no nos volvimos a ver, pero de alguna manera nos spameabamos mutuamente por correo electrónico,  comenzamos a intercambiar opiniones, bueno, si conoces al Felipón sabes que más bien recibes regaños, consejos de como mejorar en tu faena profesional o de esos de “yo ya hice eso, hace algunas décadas”. Esto ya no se lo tomé a mal, sus observaciones la mayoría de las veces eran muy certeras, “más sabe el diablo por viejo que por diablo” dicen por ahí. Las chispas dieron pie a un fuego virtual, y si no a un cariño, por lo menos si a un respeto mutuo.

Años después, en alguna ocasión lo pasé a visitar a su casa en la Portales antes de que se fuera como agregado cultural de México en  Brasil, se veía mal, harto, hasta la madre de todo, me dijo “A México no regreso, solo si me hacen una retrospectiva en Bellas Artes”. Otro par de años después, Sol Henaro me pidió su correo-e para proponerle una retrospectiva en el Celta Contemporánea del Claustro, se lo pasé con mucho gusto. El le contestó su correo con copia para mi: “Si la cura Fernando Llanos, aceptó”. Me sentí honrado y comprometido, -¿Que tan difícil puede ser?-, me pregunté. Sabía que era necesario revisar personajes como él, que se merecía un gran esfuerzo y que si nadie lo estaba haciendo era una buena área de oportunidad. Así que acepté el reto.

Me tardé tres años en terminar la curaduría, no fue fácil investigar,  entender, digitalizar, y sumar esfuerzos para conseguir que todo se pudiera concretar en un publicación. Buscaba lograr desmitificar una parte de la historia oral del arte contemporáneo en México, pero estaba contento con la idea de poder aportar un referente local para mis contemporáneos, mostrar a ese complejo personaje que de alguna manera me había asesorado desde que estaba en la preparatoria, y había marcado a muchos artistas, de diversas generaciones y en diferentes latitudes.

Siguieron pasando los años y como los dos nos dedicamos a hacer cosas, nos hemos involucrado en varias aventuras, hemos cantado en el mismo escenario (con mi banda MI REYNA en Los Angeles), filmamos un cortometraje en Xico en super-8, escrito mutuamente para nuestras publicaciones y hasta mesereado para el paladar de la Cocinera Atrevida en al Casa dos Cariris en Saopa. Ahora estamos dibujado juntos un libro que cocinamos al alimón. En mi viaje anterior a Brasil, Felipe me dijo que yo era su mejor amigo, me acordé de todas las chispas que sacamos en un principió y sonreí.

Mañana inauguramos de nuevo Manchuria, su retrospectiva, en nada más y nada menos que la Pinacoteca de Sao Paulo. ¡Esta chulisima la expo! Es la más grande que hemos hecho y estamos seguros que dejará muy buenos sabores de boca. Hemos llegado hasta acá gracias al peso de cinco décadas de su trabajo, gracias al cariño y respeto que mucha gente le tiene, y gracias a cierta disciplina y metodología laboral que aprendí de su “arte de vivir del arte”.

Yo digo que hemos sido muy afortunados de poder vivir del arte, de hacer eso que nos gusta y apasiona, ojalá sigamos metiendo goles con la misma camiseta por mucho tiempo, disfrutando de esta sabrosa y vital complicidad que nació con mucha chispa.

Amén.

8 respuestas a Complicidades

  1. Pascal dice:

    Absolutamente Nasty Boy, bien por tu romance odio amoroso carnal. Te admiro por ser fiel a tus deseos, bien por ti. Recibe un abrazo desde el paso de Karl por costas guerrerenses.
    Pascal

  2. Adriana Rodolfina Perez Bautista dice:

    Hola soy @adrobattista en twitter…yo tambien lei “DE LO ESPIRITUAL EN EL ARTE”…esta palabra para mi es magica, creo que no podria hacer otra cosa, al menos que me estuviera muriendo de hambre. Tu historia es tierna, son cosas que ni te imaginas que pasaran.

  3. antonio dice:

    Un abrazo mi Fer,

    Respeto.

  4. Caray, don Fer, Ora sí que me sacates lagrimitas de mis viejos ojos. Gracias por un recuento de nuestra profundísima amistad que si bien difiere radicalmente al mío, le dá sustancia al refrán “nada es verdá, nada es mentira, todo es asegún el color del cristal con que se mira”. Son tan ciertas tus memorias que las sumo a las mías. Y ambas en una serán -ni por un isntante lo dudes- fielmente reflejadas como ua sola en nuestro libro al alimón que estamos por terminar. Claro, será el Volúmen I.
    Nos veremos en unos minutos en la inauguración de Manchuria, aquí en Sampa, con nuestros bigotes (uno negro, otro canoso) y todo lo demás…

  5. Gina dice:

    Me gusta cómo narras la evolución de tu relación con Felipe; tu maestro y amigo. Sin embargo debo admitir -y me disculpo- que no me gusta el cierre: “seguir metiendo goles con la misma camiseta”. Se escucha como: “darlo todo en la cancha”. Soy especial con las frases. Algunas me vibran, otras me producen lo contrario. Y está bien. Por otro lado, vi Manchuria en el MAM y la disfruté mucho. Excelente curaduría, se nota que no sólo hay trabajo, sino “camaradería”.

    Saludos

  6. Santiago Rebolledo A. dice:

    ….El cariño y sinceridad con que Fernando habla de Felipe es maravilloso.
    Él ha trabajado de lleno en proyectos de Felipe, además de su obra y es una persona que goza su que hacer .Las peleas y discusiones siempre son necesarias para uno y los errores a veces dan más, que ver todo listo sin trabajo. Siempre “a veces”.

    De Felipe, Manchuria me encanto y mi generación en México le debe a Felipe muchísimo en el bien y mal hablado arte, que no es más que la continuación de uno mismo.
    Pongo deuda no en un sentido comercial sino del alma.
    Entre otros, su taller que nos dió de mimeografía en San Carlos en 1977, dió muchísimos resultados para todos y para mí

    Estando él en Brasil y uno en México, el tiempo no me quita esa maravillosa amistad y complicidad en todo momento y sentido.

    Nos conocimos en 1976 en el taller de Ricardo Rocha en la época de los grupos.
    Me hizo exposiciones, comentarios, me casó en un camión, me saco de cárceles, me refugió en su casa de Xico, nos vimos en Colombia, expusimos en varias ocasiones juntos, trabajamos dando talleres etc. Y esas cosas lo marcan a uno definitivamente.

    Mientras, que siga muy bien en Brasil y en todo lugar.
    A fin, la casa es uno mismo.

    Abrazos siempre…….Santiago

  7. Koquis dice:

    Sin duda alguna todas las personas que cruzan nuestro camino tienen algo que enseñar o nosotros a ellos…pero es inevitable aceptar que hay algunas relaciones que van mas alla incluso de lo que se puede llamar amistad, yo en lo personal pienso que cuando CONECTAS con alguien de esa forma viene mas involucrado lo espiritual…son almas que en mi forma de ver se REENCUENTRAN. Tu forma de ver la vida es muy interesante…pero mas interesante es tu forma de VIVIRLA. Mucho exito primo (de cariño)y saludos a MANUELA!

  8. […] complicidad me recuerda la que he mantenido con Ehrenberg desde hace años, hacemos y deshacemos periódicamente algo por el simple gusto de intercambiar […]

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