Ciudad Juárez

La ciudad más violenta del mundo colinda con el imperio más bélico del planeta, más de una decena de muertos al día dicen por’ai. La televisión y la web no muestran nada que contradiga esos números, al contrario, cotidianamente nos muestran masacres multitudinarias, personalizadas, a domicilio y para llevar. Fuerte, jodido, como de película gore de esas que uno no quiere ver, menos vivir.

Llevan muchos años en esta zona del país con el sistema binario de asesinatos e impunidad funcionando a la perfección. Esa dupla ha doblegado a las autoridades, a los medios y a la población en general. Hace cinco años, cuando vine por primera vez por estos rumbos a dar una conferencia, lo primero que vi al salir del aeropuerto fue una hoja tamaño carta con el “SE BUSCA” y la cara de una niña de cinco años llamada “Estrellita” en ella. Tres días después, a mi regreso, leí en el periódico local que la habían encontrado violada, mutilada y en un barril con cemento.

Aun así, con todo y todo, la vida sigue en esas latitudes, porqué de alguna manera tiene que seguir, porqué vivir lo cotidiano aunque este podrido es mejor que no vivir, la inercia de la supervivencia y de pensar, como hace cien años, que las cosas pueden mejorar, algún día.

Con todo esto en la cabeza, fuimos Gregorio Rocha y yo a hacer un par de tomas a Ciudad Juárez para el cortometraje en 16 mm que estamos realizando para mi expo en la Universidad del Paso en Texas. Al cruzar el puente, un señor de edad y de escasos recursos, nos dice que él ya no vive ahí a raíz de las extorsiones que recibió por parte del narco, “acabaron con el negocio” dice en voz baja, “pero hay que tener cuidado con lo que se dice aquí…que las paredes tiene oídos”.

Gregorio lleva en las manos una cámara francesa AATOM de quince mil dólares, prestada y sin seguro, y yo, de 1.92 metros de altura, voy vestido de mariachi posmoderno con un traje saturado de hilos fosforescentes y cinta industrial reflejante. Con paredes con oidos y miradas fijas nos recibe la ciudad “número uno” (según el cantante y compositor Juan Gabriel). Caminamos por toda la avenida Juárez hasta llegar a la 16 de septiembre, al pasar frente a las oficinas de la PFP veo una colección de avisos de mujeres desparecidas, todas jóvenes y lindas, con rasgos similares, recuerdo el fin de Estrellita y me da frío y escalofrío.

Nuestra meta es llegar a la Plaza de Armas para filmar la primera toma al lado de la estatua de Tin Tan, es 20 de noviembre y hay desfile, la calle esta llena de gente armada hasta los dientes, azoteas con francotiradores, diferentes miembros de diferentes ejércitos, policías vestidos todos de negro, cubiertos por completo, luciendo un anonimato que no sabes si es bueno o malo, pero que si recuerdas los vídeos de ejecuciones que hay en internet, le tira más a algo terrible. La militarización de la zona en vez de dar confianza complica la vivencia un mucho más. Dicen que las últimas palabras de Porfirio Díaz antes de morir fueron: “Han tomado al tigre por la cola…a ver como les va”. Con todas las balaceras, las extorsiones y complicidades, ya no se que bando es el tigre, lo único que se es que esta muy enojado.

Tengo miedo, lo acepto. He visto demasiados vídeos de cosas demasiadas jodidas que pasan en esa zona, lo acepto. Así que asumo esto y le digo a Rocha que hagamos las tomas y salgamos de ahí. Coloca su triple en la plaza, prepara la cámara, definimos la acción y le sugiero no encuadrar a un tipo con cara de pocas pulgas y lentes oscuros que se ve entraría en cuadro. Filmamos uno a uno, desmontamos y nos vamos. Gregorio me dice “tu sígueme”, entramos a un clásico cafe juarenze abierto en 1958, La Nueva Central, yo sigo nervioso, con ganas de mejor regresar. Pide un cafe con leche y pan dulce, voltea y me dice Es nuestra obligación como ciudadanos continuar nuestra vida, sin miedo”. Volteo a mi alrededor y veo que la gente vive su vida casi de una manera normal, que hay carreolas con recién nacidos y un chistoso Sr. al que le falta la nariz, me siento más tranquilo, pido un champurrado y un pan dulce tapizado de chochitos de colores.

Yo digo que definitivamente la próxima vez ayudaría transitar las zonas de peligro con un atuendo menos llamativo, y que efectivamente no podemos dejar de disfrutar nuestra cotidianidad ni limitarnos en apapachar a nuestras ciudades con nuestras visitas, al final sumamos más chicos buenos que malos en este país.

Amén.

Una respuesta a Ciudad Juárez

  1. LOURDES dice:

    HE ENCONTRADO SU SITIO Y ME GUSTÓ MUCHO, POR LO QUE ESCRIBE DE FRESNILLO, LAS TRES CANTINAS, ME LLEVÓ A MI FRESNILLO, ANTIGUO, BONITO TRANQUILO Y TIENE USTED RAZÓN NUESTRA OBLIGACIÓN COMO CIUDADANOS ES CONTINUAR NUESTRA VIDA SIN MIEDO, ES TRISTE, MUY TRISTE, INDIGNO, PERO TRISTE, INDIGNO O MORIR, LE DIGO A MI HIJO QUE QUISIERA ACABAR CON ÉSTA SITUACIÓN AUNQUE SEA DE MANERA SUICIDA PERO LOS TENGO A ELLOS Y TENGO QUE CONTINUAR MI VIDA SIN MIEDO APARENTE.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: