Un nuevo inquilino

Es amarillo y muy joven, tanto que le faltan algunas plumas en la cabeza. Tiene el pico pequeño y chato, y unos ojos rojos que parecen nunca dejan de mirarte. Es un perico australiano, me lo regaló mi ahijada Alejandra, y cómo, cuando sea grande, quiere ser directora de orquesta, me dijo que se llamaba “Vivaldi”, por supuesto que no le dejé ese nombre, desde que entró a la Romita le puse Juanga, en honor al divo de Juarez, mi compositor y cantante favorito. Todas las mañanas canta o chifla, estoy tratando de enseñarle alguna canción o ya de perdis aprenderme yo una de él. Estoy seguro que el proceso mutuo de aprendizaje será lento pero divertido.

Su jaula es grande y de color oro, para recordarle lo que dicen los Tigres del Norte: “aunque la jaula sea de oro, no deja de ser jaula”. La coloqué al centro de la casa, para darle una posición privilegiada que le permita visualmente dominar todo el territorio, y bueno, porque es el único lugar donde cabe. Una vez al día lo dejo salir, cierro todas las ventanas y la puerta, y se sale a pasear por entre los libros, los DVDs y demás archivos. De momento su lugar favorito para descansar fuera de la jaula es un juguete AT-ST de la Guerra de las Galaxias que esta encima del fregadero.

Existen algunos datos peculiares que me gustan de esta pequeña ave:
1. Salió por primera vez de Oceanía rumbo a Inglaterra en el año de 1840, no pude encontrar el dato de cuando llegó por primera vez a México, pero me gusta pensar que le tomó por lo menos a este muchacho unos 130 años llegar a mi casa, eso sin hablar de los kilómetros recorridos, entendido todo en relevos generacionales por supuesto.
2. Su nombre en aborigen australiano “kamilaroi” significa “buena comida”, por mera curiosidad busqué en internet platillos hechos con su raza pero no encontré ninguno, supongo las recetas quedaron perdidas en los anaqueles de algún aborigen incomprendido por la alta gastronomía inglesa.
3. Dicen que son monógamos, que rara vez cambian de pareja si uno de los dos muere. Para los pocos que todavía creemos en tener una sola pareja, me parece un acto loable, aunque se de solo porque están los dos encerrados en la misma jaula.

Este nuevo, frágil y querido ser me hará redimensionar muchas cosas en mi hábitat. Igor Stravinsky decía “No he entendido un compás de música en mi vida, pero lo he sentido”. Yo digo que no entiendo todavía lo que canta el pequeño Juanga, pero estoy seguro que día con día, todas las mañanas nos haremos sentir mejor.

Amén.

2 respuestas a Un nuevo inquilino

  1. nomish dice:

    De haber sabido que te gustaban las mascotas, te regalo uno de los ocho canarios de mi Mama, que tuvimos que vender, ahora que se cambiaron de Casa. Por cierto, este australiano canta?, tienden a ser solo gritoncitos, espero no estresen al consen de la casa🙂 Abrazito

  2. michi dice:

    oye que buena compañia, que buen detalle de Ale. Es divertido saber que tienes nueva vida en casa.

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