Influencias

junio 27, 2011

Nadie nace por generación espontánea; todos respondemos a una historia y a un contexto que se construye con estímulos, situaciones, objetos, ideas, experiencias o personas que nos mueven, marcan, empujan, contagian, etc. Todos nos alimentamos de algo, al principio de lo que nos toca a nuestro al rededor, posteriormente y si nos va bien, de lo que nos gusta y escogemos. Este tipo de interacción suele ser unidireccional, pero puede estar encadenada: uno crece y uno puede hacer crecer: esa es una de las riqueza de vivir dentro de la tribu.

A este flujo de información, de paso de estafeta, algunos le llaman “influencias”, “referentes”, “detonadores”, etc., es lo que nos motiva e inspira o hace transpirar para llegar a nuevas latitudes; es lo que ha permitido que las ideas crezcan, que las experiencias se transmitan, que el conocimiento se sume, que en pocas palabras se genere CULTURA. Así, en negritas y mayúsculas.

Es un ejercicio entretenido y sano distinguir los diferentes tipos de influencias que nos afectan, para poderlas buscar, entender y digerir. Para aprovechar más conscientemente su empuje, pero también para poder dejar un campo de acción al instinto, al subconsciente, las apuestas personales, el azar y a las mezclas inusuales de la casa.

Hay influencias en nuestra vida en tantas áreas como lleguemos a entender: en lo social, lo espiritual, profesional, laboral, familiar, discursivo, político, sexual, etc. Para los que nos gusta construir un mundo interno se recomienda cruzar, malentender o rebarajear los referentes y las influencias. Cuando se cruzan los campos se refrescan las cosechas.

Como dinámica personal de construcción, en mi campo profesional trato de jalarme de aquello que me llama, y empujarme con todo lo que me repele, con este código binario entre la atracción y el rechazo se mueve uno mucho. Un sano ejercicio es hacer completamente lo opuesto, cruzar los cables: tratar de entender lo que nos desagrada y suprimir el autocomplaciente gusto. Lo importante en el mundo de la creación es no quedarse quieto: si no se produce, por lo menos se debe de estar en flujos de vivencias o información que alimenten el que decir.

Hace algunos años en una entrevista me preguntaron cuales eran mis influencias como artista, contesté que me sentía más influenciado por la comida y la música, que por otras producciones. Que me influenciaba más el mole que había comido en la tarde, y el mezcal que pensaba tomar por la noche, que mi película favorita. De hecho, durante muchos años solo tuve pósters de músicos y ninguna pieza de arte en mi estudio. Supongo lo mío son las influencias con transposición de sentidos, buscar la mentada sinestesia.

Si tuviera que hacer una lista de lo que me influye, con su respectivo ranking en el buscados de google, esta sería:

Un atardecer                        10, 7000, 000
Comida                                 162, 000, 000
Familia                                 423, 000, 000
Enamorarme                       3, 150, 000
Mezcal                                   3, 100, 000
Satélite                                  40, 800, 000
Morelia                                  26, 700, 000
Domingo                               573, 000, 000
Viajar                                     99, 4000, 000
La complicidad                    4, 730, 000
Sexo                                        362, 000, 000
Producción local                  6, 920, 000
Politicamente incorrecto    351, 000
Malentender                          36, 4000

Algunos nombres de personas que admiro, respeto y por supuesto me han influenciado: de entrada, mi familia (Jesus Llanos, Eugenia Jiménez, Rodrigo Llanos, Alicia Llanos, Simona, Antolín y Manuela); personalidades como: Juan Gabriel, DJ Malboro, Dick el demasiado, Sigur Ross, Boby Smith, Manara, William Wegman,  Sadie Benning, José José, Yo la tengo, Ibargüengoitia, Pancho Villa; y mis amigos: Alejo, Constantini, Henaro, Naranjo, Ehrenberg, Arriaga, Pacho, Soler, Minter, Rocha, Lerner, etc. Esta lista puede ser muy grande, y dependiendo el rubro, a mayor conocimiento del campo, mayor número probable de influencias, el amplio criterio solo es saberse parte de ese mar de correlaciones.

Hace tiempo le pregunté a mi ex-asistente Alejandro Loera, quien por cierto estaba haciendo su tesis sobre el trabajo del artista visual Gabriel Orozco, que prefería: la influencia de Juan Gabriel o la fama de Gabriel Orozco. Me dijo que prefería la fama. Yo digo que, por supuesto, me quedaba con la influencia de Juanga.

Amén.

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Los videoguerrilleros urbanos

junio 2, 2011

De regresó en la preciosa Bogotá. Después de tres años, me volvió a invitar mi querido amigo Andrés García La Rota para presentar una exposición y dar un taller de video. Después de la muerte de Videoman en la frontera entre México y los Estados Unidos, vamos a hacer la primera revisión general del proyecto, como quien dice, vamos a contar durante su velorio las anécdotas del superheroe sateluco de cuando se encontraba entre nosotros

Cuando te invitan a trabajar a una ciudad, en otro país, es una sorpresa que siempre se agradece, no nada más porque me gusta viajar y conocer otras latitudes, sino que es un honor saber que hay algo que dices que quiere ser escuchado a varios kilómetros de tu casa. Cuando se repite la invitación a trabajar en la misma ciudad, la sorpresa es doble, por que, o les gusta mucho lo que dices, o estas diciendo cosas nuevas. Cualquiera de las dos opciones es motivo de una sonrisa durante toda la estadía.

Bogotá es la ciudad donde más alumnos he tenido inscritos a uno de mis talleres, la vez pasada les di clases a más de 70 personas, sorprendentemente esta vez tengo más gente: ¡80 ciudadanos estuvieron ayer escuchándome durante tres horas! Algo muy importante que hay que señalar también es que el perfil de los participantes es muy variado: diseñadores, artistas visuales, performanceros, cirqueros, patinetos, publicistas, pintores, animadores, maestros, psiquiatras y hasta un cirujano. Por la cantidad de gente que se inscribe y el diverso perfil que tienen, me gusta pensar que eso refleja que acá se entiende la necesidad de crear como algo menos santificado, más a la mano, más como una necesidad básica que no es única ni  limitada solo de los que nos llamamos artistas.

Para impartir este taller de una manera más metódica he escrito, ilustrado, diseñado e impreso un “Mininstructivo del videoguerrillero urbano”, una micro publicación con información técnica, ideológica y consejos prácticos que rescaté de varios guerrilleros y sumé a los archivos de Videoman, para así poder contagiar, animar y motivar a los amigos bogotanos a tomar sus calles con plasmas y monitores.

¡Murió el superheroe pero nace un ejercito: Los videoguerrilleros urbanos de Bogotá,  Brigada Cundinamarca!

Por supuesto en esta ciudad usar la palabra guerrilla es algo bastante fuerte, por no decir incómodo, la historia de violencia constante que ha sufrido Colombia ya sea por la guerrilla, o por el narcotráfico, o por la suma de ambos con los paramilitares, es algo que los tiene muy a la defensiva con este término. Pero lo uso por dos sencillas razones, la primera, porque estoy seguro que es el tono “tocapelotas” que a Videoman le hubiera gustado que usáramos; y la segunda, porque mi abuelo Antolín Jiménez fue el fundador de una guerrilla en México, una que promovió el amor a la patria, cosa que cada día me parece más necesario sentir y proclamar.

Carlos Marighela publicó en Brazil en 1969 su “Mini-manual del guerrillero urbano”, obviamente es un referente citado en mi nueva publicación, y en ella él dice lo siguiente:

“El guerrillero urbano tiene que poseer la iniciativa, movilidad, y flexibilidad, como también ser versátil, un comando de cualquier situación. La iniciativa es una cualidad especialmente indispensable. No siempre es posible anticiparse a todo, y el guerrillero urbano no puede dejarse confundir, o esperar por ordenes. Su deber es el de actuar, de encontrar soluciones adecuadas para cada problema que se encuentra, y no retirarse. Es mejor cometer errores actuando que no hacer nada por miedo a cometer errores.”

Yo digo que me encanta ese espíritu de acción que refleja este señor en su escrito, y me siento muy afín a la manera como procedo en mi trabajo. Espero poder guiar a este ejercito por buen camino para ganar las batallas que se establezcan en la vía pública de la preciosa Bogotá.

Como siempre he dicho ante un nuevo reto: Lo lograremos o moriremos en el intento.

Amén.