El calendario

diciembre 17, 2011

Llevar la cuenta de los días que pasan, es un ejercicio que he hecho de diferentes maneras y en varios proyectos. Este año he contado todos los días, anexando una frase y publicándola diariamente en la tuiter y el feisbuc. El año pasado hice una cuenta regresiva de los 365 días del año desde mi perfil del messanger. He hecho vídeos diarios durante un mes y uno todos los martes durante un año. Creo que más que tener una fijación con el paso del tiempo, mi interés está en el aprovechamiento del mismo. Probablemente es por cuestiones meramente prácticas, sin mencionar elucubraciones sobre lo efímero de la vida, o mi gusto por complicarme la existencia haciendo tantas cosas en tan poco tiempo. Me impulso en eso que algunos de mis amigos cercanos llaman “ansiedad”, pero que yo entiendo más como un apetito por comerme al mundo chopeado en un caldo de cultivo de intereses varios.

Independientemente de este gusto por el ejercicio periódico cuidadosamente medido, me parece un sano hábito el usar agendas y calendarios, ayudan en el funcionamiento básico de cualquier profesión y en la proyección temporal que ayuda a encontrar cualquier meta. En mi caso las uso desde que estaba en la preparatoria, recuerdo que disfrutaba mucho las agendas de Carla Rippey por sus dibujos y acabados artesanales, cuando ella dejó de sacarlas comencé a usar las de TASCHEN, en ellas no nada más llevaba la relación cronológica de mis deberes, sino que también servían de espacio de apuntes para dibujar e intervenir las obras “sacrontemporáneas”que ahí publicaban. Otro tipo clásico de calendario, muy ameno e hilarante, era el de las tiras humorísticas de “The Far Side” de Gary Larson. De este formato me sorprendía su capacidad viral: comprabas un calendario, y con el paso del tiempo podías ver el mismo calendario expandido en libretas, refrigeradores, espejos y demás vitrinas de uso personal.

Cuando empecé a viajar con fines profesionales, dibujaba en la parte trasera de mis libretas de bocetos una agenda para organizar las actividades programadas. Este habito, más el gusto por hacer impresos, más la invitación de Nicolas Alvarado y su mujer Eunice Cortés a realizar una pieza que se pudiera regalar en la víspera navideña, me llevó a diseñar mi propio calendario para el próximo año, el mítico 2012. Para esto ordeñé todas mis libretas de dibujo, scaneamos cosas desde la prepa hasta lo más reciente, a esto le sumamos algunas iphonografías que he publicado en Instagram, y un prólogo de mi querida amiga Mariana H. El objeto quedo peculiarmente coqueto, y para aprovechar el tono apocalíptico del próximo año, decidimos hacer un calendario incompleto, terminarlo el 25 de julio, el día que los mayas llaman “el día del no tiempo”. La oportunidad colectivamente justificada de imprimir un calendario incompleto no se puede dejar pasar.

La gente hoy en día dice que los mayas dijeron que el próximo año se acaba el mundo, pero también dicen que el calendario gregoriano que usamos actualmente es inexacto, en lo que nos ponemos de acuerdo si hay que reajustar el calendario o deprimirse porque todo se va a ir al carajo, yo digo que hay que llevar bien la cuenta de los días, no vaya a ser que estos si sean los últimos que tengamos y no los háigamos aprovechado. Sea como juera, en todo lo que hagamos, siempre hay que poner toda la carne en el asador.

Amén.

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Matria

diciembre 8, 2011

Después de meses de planeación, antier comenzamos a grabar mi primer largometraje, acompañado de un pequeño pero guerrerísimo crew en los que destacan los siguientes cómplices: Carlos Hidalgo y Emiliano Rocha en la foto, Raul Locatelli como sonidista, Mónica Avila y Danahe Krinis en la producción. Posteriormente, a este macizo equipo se le sumará el talento de Hector Falcón como director de arte, Esteban Azuela, Simon Gerbaud, Alejandro Loera y Luis Morales en las animaciones, la música será supervisada por Annetta Fradera y tendrá canciones hechas ex profeso de Michael Nyman, Changorama y Juan Cirerol, entre otros. El responsable de darle forma en la edición será Roberto Bolado. Me siento contento y muy seguro de estar construyendo esta historia con la colaboración de tantos brillantes amigos.

Este peculiar “documental-experimental-con burbujas de ficción” trata sobre casi cien años de historia de México, y el pretexto para hablar de ellas es mi abuelo, Antolín Jiménez Gamas, un tabasqueño que fue Teniente Coronel durante la Revolución y peleó al lado de Pancho Villa, se convirtió en masón grado 33, fue diputado dos veces por Oaxaca y presidente de la Asociación Nacional de Charros. También inventó un ejercito de hombres a caballo que se entrenó para repeler la posible invasión de los nazis a México a principios de los años 40’s. Tuvo dos esposas y ocho hijos, y murió siendo editor de leyes, en los baños de Liverpool Polanco a la edad de 85 años.

La película tiene varias intenciones: una es desmitificar la construcción de la identidad mexicana, mediante el entendimiento de la historia de varios clichés que dibujan nuestro imaginario como nación y a los cuales creo muchas veces les sobra solemnidad, la otra es hablar de manera frontal y en primera persona de tabúes sociales que arrastramos en el país a lo largo de décadas, y otra muy importante es la de retomar el amor a este pedazo de tierra en el que nos tocó vivir y que cada día se ve más ensangrentado.

Para la realización de esta videícula por primera vez estoy escribiendo un guión, todavía no se si lo vaya a usar como una estructura histórica de la cual me vaya agarrando para contar las nueve capítulos a tratar, o como una voz en off que vaya compartiendo reflexiones. Por supuesto tengo planeada la creación de dibujos, pinturas, y objetos hechos ex profeso que sean incluidos en el resultado final. Piezas que puedan funcionar tanto al momento de contar la historia, como físicamente en una exhibición: pinturas apócrifas de conflictos bélicos, recreaciones imaginarias de momentos improbables, especulaciones objetuales sobre la noción de identidad, dibujos que hablen sobre los nacionalismos paralelos entre el partido social alemán y la época de oro del cine mexicano, etc.

Estoy en la búsqueda de esas distintas y peculiares historias que me ayuden a conocer a mi abuelo, a mi familia, a mi ciudad, a mi país, a nuestra cultura y tradiciones. Voy disfrutando la alimentación intelectual del proceso de aprendizaje, descubriendo un pasado propio de dimensiones épicas, y gozando el tener la oportunidad de reinventarme profesionalmente: nada más vital que la aventura de explorar, descubrir y entender suelos desconocidos. Es un privilegio creativo que en gran medida le agradezco al Sistema Nacional de Creadores (FONCA) ya que sin su apoyo enfocarme en dicha tarea sería más complicado.

Mi abuelo decía que había que darlo “Todo por la Patria”, y  Matria es como le dicen los charros a la madre Patria. Yo digo que hoy vale la pena replantear la manera en que vemos al país, reajustar nuestros afectos y responsabilidades para con ella, y que mejor que conocer su historia para poder empezar a demostrarle nuestro gran amor.

Amén.


Puterias de bolsillo

diciembre 1, 2011

Se imprimen 2, 000 de estas publicidades diariamente. Todos los días hay quince bolanteros de nueve de la mañana a siete de la tarde pegándolos por las calles del micro centro de la capital de Argentina, dejándolos doblados entre las láminas de los teléfonos públicos o con masquín-tape en las paredes o postes. Si estas en el corazón de Buenos Aires es imposible no ver este tipo de pequeños anuncios eróticos para llevar, son aproximadamente de un octavo de hoja carta, con diversos diseños pero una receta similar: cuerpos generosos de mujeres en poca o nula ropa, frases breves, jocosas, y la información necesaria para entablar una conversación con fines mercantiles. Son eficientes, concisos y cachondos (en su acepción castiza y en la mexicana también). Y ostentan este tipo de frases, que pienso son de campeonato:

“¿Mucho frío? ¡Calentate con esta cola!”

“La foto es real…el momento inolvidable”

“Flaquitas y pulposas”

“Super completa, onda novia…¡Te cabalga como ninguna!”

“Mi colita para vos…¡Te espero!”

“Bebotas nuevitas”

“Las pelotas del mundial las tengo yo, vení a verlas”

Manuel, un uruguayo que cruzó el Río de la Plata hace cinco meses para probar suerte en Baires, gana 8 pesos por hora por hacer este trabajo. Las chicas que aparecen en las imágenes pueden ganar desde 30 pesos hasta 150 por hora, según quiera uno servicio y calidad. Cada chica tiene un promedio de 10 clientes por día, según el aguante de cada una.

Se dice que la prostitución es el trabajo más antiguo de la humanidad, algún día escuché a un chef decir que no, que preparar los alimentos seguro fue una actividad previa al acto, pero si a esas vamos, cazar o cultivar los alimentos seguramente ganaría esa partida, pero bueno, pensar en esos términos sería regresar a la idea de la generación espontánea. Prefiero pensar que probablemente todas las profesiones nacieron y evolucionaron juntas.

Lo que si es un hecho, es que hay ciertas latitudes y contextos más proclives a ciertas actividades, en el caso de Buenos Aires, por ser puerto y estar en un país de europeos nacidos en América, la hizo idónea para este tipo de actividades. “Aparece una topografía de la noche que imita a la de París mientras la inmigración trae prácticas y refinamientos cosmopolitas. Los turistas ricos, los argentinos que pasaban largas temporadas en París, los artistas y literatos que hacen viajes, llevan y traen noticias del país en expansión. En Europa se hablaba mucho de las mujeres que poblaban nuestros burdeles y del tráfico de esclavas blancas” narra Liliana Mabel en sus “Apuntes para una historia de la prostitución en Buenos Aires”.

Y no es algo que solo se lea, es algo que sí se camina se respira. La industria de las escorts, o acompañantes, es grande en esta ciudad, y me atrevería a decir que menos mal vista que en otras latitudes del continente. En mi primer viaje a Buenos Aires en 2003 lo único que me recomendó visitar un reconocido galerista chilango fue un prostíbulo que se encuentra en el barrio de Recoleta. Por supuesto, pa’no dejar y para tener otro tema de conversación con el amigo, pase una noche a curiosear. Y si, el lugar era una locación repleto de mujeres extremadamente lindas y con poca ropa. Conocía a Dany, una brasileña veinteañera güerita, de ostentosas curvas y más visibles brakets. Su historia era sencilla y funcional, era estudiante de Florianopolis que en un mes de trabajo en Baires sacaba para vivir todo el semestre y pagar sus estudios. La charla terminó cuando su insistencia por que me fuera con ella al hotel chocaba con mi insistencia por que me contara su historia frente a una cámara de video al día siguiente. Putear es una cosa, hacerlo público y vaya uste’ a saber en que foro, otra muy diferente.

Es un dato poco conocido, pero según el documental “La historia del cine porno” de Alex de Renzy, la primera película pornográfica se filmó en Buenos Aires a mediados de los 20’s. Otras versiones de la misma historia apuntan también hacia la capital de Argentina pero unas décadas antes: “El Satario” fechada en 1907 podría ser la primera película de este género. Esa industria que nació al sur de América, se comercializó y consumió en Europa, en específico en la ciudad de Paris. En Argentina se vive la sexualidad de una manera menos reprimida que en otros países que fuimos colonia.

Erotizado por esta información, y por la cantidad de despampanantes porteñas con polleras primaverales, comencé a hacer una serie de dibujitos de las mujeres que deambulan, no por las calles, sino por mi memoria. En una libreta de las mismas proporciones que las publicidades fotocopiadas, pegué mi colección de papelitos y me puse a trazar líneas que copiaban la receta original: mujeres y frases. Decidí no romper la costumbre y ejercitar la dibujoterapia, hablar de mis historias, de las medallas al mérito o al fracaso obtenidas en batallas campales de alta alcurnia o bajos instintos, esas batallas ganadas que irónicamente pesan y duelen más que las perdidas.

En mi país dicen que hablar de este tipo de sentimientos no es de hombres, es de putos. Quizá por eso conviven tan bien en esas páginas las sexo servidoras porteñas con mis cursis recuerdos. Guerreras de ambos mundos conviven tiernamente sin un prejuicio moral al interior de mi libreta. He pesando que lo justo sería fotocopiar mis dibujos y contratar al uruguayo Manuel para tapizar el micro centro de Buenos Aires con ellos.

Amén.