El calendario

Llevar la cuenta de los días que pasan, es un ejercicio que he hecho de diferentes maneras y en varios proyectos. Este año he contado todos los días, anexando una frase y publicándola diariamente en la tuiter y el feisbuc. El año pasado hice una cuenta regresiva de los 365 días del año desde mi perfil del messanger. He hecho vídeos diarios durante un mes y uno todos los martes durante un año. Creo que más que tener una fijación con el paso del tiempo, mi interés está en el aprovechamiento del mismo. Probablemente es por cuestiones meramente prácticas, sin mencionar elucubraciones sobre lo efímero de la vida, o mi gusto por complicarme la existencia haciendo tantas cosas en tan poco tiempo. Me impulso en eso que algunos de mis amigos cercanos llaman “ansiedad”, pero que yo entiendo más como un apetito por comerme al mundo chopeado en un caldo de cultivo de intereses varios.

Independientemente de este gusto por el ejercicio periódico cuidadosamente medido, me parece un sano hábito el usar agendas y calendarios, ayudan en el funcionamiento básico de cualquier profesión y en la proyección temporal que ayuda a encontrar cualquier meta. En mi caso las uso desde que estaba en la preparatoria, recuerdo que disfrutaba mucho las agendas de Carla Rippey por sus dibujos y acabados artesanales, cuando ella dejó de sacarlas comencé a usar las de TASCHEN, en ellas no nada más llevaba la relación cronológica de mis deberes, sino que también servían de espacio de apuntes para dibujar e intervenir las obras “sacrontemporáneas”que ahí publicaban. Otro tipo clásico de calendario, muy ameno e hilarante, era el de las tiras humorísticas de “The Far Side” de Gary Larson. De este formato me sorprendía su capacidad viral: comprabas un calendario, y con el paso del tiempo podías ver el mismo calendario expandido en libretas, refrigeradores, espejos y demás vitrinas de uso personal.

Cuando empecé a viajar con fines profesionales, dibujaba en la parte trasera de mis libretas de bocetos una agenda para organizar las actividades programadas. Este habito, más el gusto por hacer impresos, más la invitación de Nicolas Alvarado y su mujer Eunice Cortés a realizar una pieza que se pudiera regalar en la víspera navideña, me llevó a diseñar mi propio calendario para el próximo año, el mítico 2012. Para esto ordeñé todas mis libretas de dibujo, scaneamos cosas desde la prepa hasta lo más reciente, a esto le sumamos algunas iphonografías que he publicado en Instagram, y un prólogo de mi querida amiga Mariana H. El objeto quedo peculiarmente coqueto, y para aprovechar el tono apocalíptico del próximo año, decidimos hacer un calendario incompleto, terminarlo el 25 de julio, el día que los mayas llaman “el día del no tiempo”. La oportunidad colectivamente justificada de imprimir un calendario incompleto no se puede dejar pasar.

La gente hoy en día dice que los mayas dijeron que el próximo año se acaba el mundo, pero también dicen que el calendario gregoriano que usamos actualmente es inexacto, en lo que nos ponemos de acuerdo si hay que reajustar el calendario o deprimirse porque todo se va a ir al carajo, yo digo que hay que llevar bien la cuenta de los días, no vaya a ser que estos si sean los últimos que tengamos y no los háigamos aprovechado. Sea como juera, en todo lo que hagamos, siempre hay que poner toda la carne en el asador.

Amén.

Una respuesta a El calendario

  1. basilia dice:

    quedó coqueto, si!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: