Una línea onírica

La historia comienza así: Soñé que soñaba, y en el sueño alguien me presentaban a un dibujante, el me miraba y me decía contundentemente: “Dibujar es un acto de amor”. ¡Me sorprendió de sobremanera la frase! A tal grado que me desperté del primer sueño y le conté a la chica que dormía a mi lado lo que me había dicho el profético dibujante, a ella por supuesto no le emocionó tanto la mezcla entre amor, acción y gráfica, así que me dio el avión y siguió dormida.

Volví a despertar, ahora sí en el mundo de los impuestos y las gozosas transpiraciones, y recordé de nuevo la frase, así que me levanté de la cama, dí diez pasos para llegar a mi ordenador, y puse la oración entre comillas en el buscador de la internet. ¿Cuál fue mi sorpresa? Esa línea la había dicho un artista catalán que estaba causalmente exponiendo en ese momento en el Centro Cultural de España de la Ciudad de México. Su nombre era Max, un dibujante que publicaba tebeos, cómics, revistas y novelas gráficas desdesdenantes de que yo naciera. Por supuesto tenía que visitar la exhibición,  seguramente algo, alguna pista o nueva sorpresa, iba a encontrar ahí.

Al llegar a la muestra la fortuna seguía hilvanando curiosidad con sorpresa. Entre a la primera sala y miré un dibujo enmarcado, el titulo estaba en el primer cuadro y decía “El sueño”, era una historieta de alguien que soñaba y durante el sueño le pasaban cosas. Sonreí, azorado le tomé una foto y seguí conociendo el basto trabajo del mítico dibujante.  La muestra era chingona y generosa, el amigo Max tiene una línea exquisita pero sobre todo una basta y sorprendente producción, tiene historias (como la de Peter Pank) que ya son de culto porque refleja ese mundo de tribus urbanas, punketos y altermundistas, que fue reprimido durante el franquismo, podría decir que es miembro de “la movida” pero desde la esfera gráfica. Había salas llenas de sus dibujos, décadas de trazos y de personajes, de líneas y argumentos, había hasta una animación que funge como videoclip de una de mis bandas favoritas de la península Ibérica: Los Planetas.

Terminé de ver la expo y seguía sin saber la razón de mi sueño. Era la primera vez que soñaba en un sueño, y de las pocas que recordaba la frase de un total desconocido, y la única vez que coincidía con una búsqueda de internet y una exhibición en mi propia ciudad. Cuando le conté esto a una amiga, me dijo: “Ve a la muestra, seguro ahí encuentras el amor de tu vida”, y de hecho entre sala y sala, por supuesto estuve atento para ver si esa profecía la podía cumplir, pero no, la ida a la exhibición de Max fue un goce estético con toques místicos que seguía sin entender.

Yo pronto viajaría a exponer a España, así que pensé en conseguir el correo-e del famoso Max, contarle la historia de mi sueño y visitarlo en Barcelona para tomar unas cañas. Pero la idea se traspapelo en el folder de los pendientes y ni busqué el dato, ni le escribí. A los pocos días viaje a Madrid a presentar mi exhibición de Videoman en Matadero. La noche previa antes de salir para Barcelona, durante la cena de despedida que organizamos con los majos amigos locales, Jorge Díez, el comisario de Madrid Abierto, antes de entrar al restaurante me dice -Mira te presento a Max, un amigo dibujante-. Era un señor de pelo largo, canas generosas y portaba una sonrisa buena onda. Le pregunté sonriendo: “¿Max?, ¿el Max que expuso en el Centro Cultural de España de la Ciudad de México, y que dijo que dibujar era un acto de amor?”. Asentó con la cabeza, y antes de que pudiera decir algo, sin chance de dejarle hablar, le dí la mano y apresuradamente le conté la historia del sueño soñado, de la frase recordada y del encuentro con su dibujo onírico en la primera sala.

Por supuesto la historia era peculiar, inverosímil, pero como toda buena historia que se cuenta a la puerta de un restaurante o en medio de la mesa con unos tintos y bocadillos enfrente, no se le cuestiona su valides científica ni se hace un estudio afondo de sus significados o razones de ser. Sencillamente se comparte y se disfruta. Pasamos la noche bebiendo, comiendo y hasta dibujamos juntos en mi libreta. Me contó de su trabajo, de sus orígenes, de su emigración de Barcelona a Mallorca, e intercambiamos correos electrónicos.

La noche se nos fue y yo seguía sin saber el porqué de mi extraño doble sueño. Ayer le escribí un mail: “no se porque apareciste en el mundo de los sueños, pero seguro inventaremos realidades juntos”. Con lo que me gusta dibujar y colaborar, viajar y España, eso seguro es un hecho.

Amén.

2 respuestas a Una línea onírica

  1. El Fan nº1 dice:

    Las casualidades existen, no es por casualidad que soñamos y vivimos, todo esta conectado.

  2. […] que nos acompaña en esta entrada. De paso aprovecho para compartir con ustedes un reciente post del blog de este artista experimental mexicano, en el que nos narra una bella historia que pone en sintonía […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: