Final feliz

diciembre 10, 2012

finals

Este proyecto nació sin ninguna finalidad, por mera recomendación de mi amigo Pacho Paredes me puse a escribir y a publicar en un blog, lo único que tenía claro era que quería mantener una estructura que constara de cuatro elementos: primero, abrir con una fotografía tomada con mi teléfono celular, una iPhonografía, segundo, narrar una anécdota personal, historia local o un breve ensayo sobre algún tema en específico; tercero, incluir citas célebres, ya sean de autores clásicos o de amigos chingones cercanos. Y cuarto, cerrar con una declaración personal, en tono de decreto, que subraye lo mejor de cada experiencia: encontrar y compartir esa parte positiva que hay en el aprendizaje de lo vivido.

Con el tiempo pensé que lo que estaba haciendo podía ser considerado la autobiografía-temprana de un artista visual que sobrevive en la Ciudad de México, una de las más pobladas del planeta. Que compartiera las preocupaciones de un cada vez menos joven profesional del mundo del arte, conocer sus confesiones personales para entender de dónde nacen ciertos intereses y obsesiones, consejos prácticos sobre la diversificación creativa y la cocina, o hasta reseñas a sus viajes por latitudes como Venecia, Los Ángeles, Fresnillo, Morelia, Ginebra, Sao Paulo, Buenos Aires, Santiago, Medellín, etc. Así que decidí ponerle un límite para cerrar dicho ejercicio, y decidí que quería escribir 365 posteos (capítulos), uno para cada día de un año. Desde que comencé han pasado casi cinco años y por fin hemos llegado al final. Este texto es el número 365, el último, con el que corono la experiencia, el que revisa el camino andando y con el que me despido.

Este blog ha sembrado más de 117, 000 palabras, que terminaron empaquetadas en más de 300 cuartillas, y generaron más de 120, 000 visitas en cuatro años con nueve meses, y consiguieron una cosecha de más de 700 comentarios. Pero más que números, me gustaría hablar de las letras y el uso que aprendí a tener de ellas con el ejercicio cotidiano de escribir. Gracias a este ejercicio bloguero, sin duda creo que me sé expresar mejor con la palabra. Agradezco infinitamente a todos los lectores, curiosos y navegantes que pasaron a degustar nuestras historias, consejos y terapias.

El futuro de este proyecto esta ya definido, terminarán de manera impresa en un breve pero coqueto tiraje con una selección de las 100 mejores rinostagias, y haremos un e-book para navegar en tabletas con los 365 capítulos. Esta modalidad nace de la mano de la amiga y cómplice Jocelyn Pantoja y su Proyecto Literal. El diseño estará a cargo de los diseñadores editoriales Davey Whitcraft y Ana Llorente, amigos del norte a quien agradezco públicamente el tiempo de espera para poder darle forma al futuro libro. Los invitados a presentar el libro en el prólogo y la introducción son nada más y nada menos que Tamara de Anda, la bloguera más chipocluda de este país, querida amiga y cómplice, y el talentoso Pancho Hinojosa, a quien le hago público mi agradecimiento por el honor de que sus letras y su humor abran las puertas de este impreso.

Comencé con un gran amigo esta experiencia y pienso terminar de la mano de otro. Jordi Soler dice que: “En esa zona de la vida donde aparentemente no hay nada, el talentoso Fernando Llanos, dotado de un singular ojo clínico, descubre el destello artístico”. Yo digo de entrada que me siento muy honrado del comentario que esgrime el amigo Soler sobre este proyecto, y la verdad, ahora que lo pienso, creo que más que una autobiografía esto es un libro de auto-ayuda para no perder la memoria, espero a algunos los comentarios, historias y reflexiones les sirvan a otros curiosos, o por lo menos les entretenga. Me siento muy feliz de haber compartido todas estas palabras, estoy seguro que cuando se añejen sabrán todavía mejor.

Amén.


Tarot

diciembre 7, 2012

paulas

I. El mago / La voluntad

La conocí por una recomendación laboral, el asesor #1 de animación en nuestro documental dijo: ¿Por qué no contratas a alguien que te ayude a conseguir todo el material de archivo que necesitas? Yo conozco a una morra con la que hemos trabajado que seguro te puede ayudar. El asesor #2 de animación dijo: ¡Paula no, a Llanos no!¿Porqué no? -pregunté. Es que esta guapa, dijo el asesor #1 con una sonrisa. La curiosidad por el personaje comenzó a germinar en ese momento. Reconocida por su trabajo y guapa, pensé. ¡Sí, preséntenmela! Definitivamente la necesitamos para la película, dije.

II. La Sacerdotisa / La ciencia que guía la voluntad

A Alejandro Jodorowsky lo conocí hace más de una década, en la presentación de uno de sus libros en el Museo de la Ciudad de México. Guillermo Arriaga era uno de los presentadores y después del evento me invitó con toda la clika de invitados VIP a cenar al bar La Opera. Una banda de celebridades radiofónicas, entre ellos el entrañable Jordi Soler, se sentó a su alrededor para charlar con él. Con el talento de una personalidad que tiene toques de artista y gurú, la plática y la cena giraron a su alrededor.

De Jodorowsky conocía sus películas y su relación con el tarot, así que tenía unas ganas locas de pedirle que me tirara y leyera una sola carta, con una me conformaba, y obviamente, para no perder la costumbre, le preguntaría por el amor. Dada la dinámica de la cena, la misión era obviamente imposible, razón por lo cual pasé al plan B: solicitárselo a su mujer, una rubia guapa y enorme, con obvios genes del norte de Europa, que se encontraba a la orilla de la mesa y que nadie volteaba a ver. Me acerqué y le pregunté si ella también sabía leer el tarot, me sonrío y me dijo que si, le pregunté si me podía leer una sola carta que respondiera a mi futuro en relación a la pareja. Aceptó, las barajeó y sacó una sola carta: La Papesse. La imagen era de una mujer madura y hermosa con un libro abierto, una corona en la cabeza, sentada en un trono y escoltada por dos columnas: la fuerza y la justicia. Este, el arcano número dos, representa los opuestos complementarios necesarios para el orden cósmico. Recuerdo poco de lo que me explicó sobre la carta, pero recuerdo haber pensado: Bien, una morra con una corona y un libro…una reina inteligente, ¿Qué más puedo pedir?

III. La Emperatriz / La acción que manifiesta la voluntad

Paula es una mujer madura, autónoma, compleja y que sabe compartir no desde la carencia, sino desde la pasión y el gusto. Me parece un ser humano muy completo. Un estuche de monerías que sabe de historia, botánica, cocina, y ciencia. Profesionalmente esta realizada e insertada en un flujo laboral interesante, y por si fuera poco le gusta crecer y reinventarse. Físicamente me encanta, tiene una mirada seductora, una sonrisa despampanante y un cuerpo glorioso. Creo fervientemente que nuestro encuentro no fue azaroso, tiene tintes causales que rebasan mi entendimiento, y eso lo valoro, aprecio y respeto, lo hace único y sagrado. Un anclaje de ese peso me invita a no perder de vista ciertos ejes de la vida, hace que mis alas se abran con mayor fuerza y me dan ganas de comerme el mundo a mordidas. Todo es posible. Es estar enamorado, le dicen.

IV. El Emperador / La obra acabada

Este es el penúltimo posteo (o capítulo) de este blog, la última rinostalgia en la que escribo sobre lo que quiero compartir a nivel personal, la próxima, la número 365, será solo una despedida, un cierre, un epílogo, unas palabras que resuman el proyecto e informen sobre su futuro formato impreso. Y para cerrar este ejercicio de escribir durante casi cinco años sobre lo que considero importante en mi vida, que mejor que una gran historia de amor, una que esta empezando y que sigue latente aquí y ahora.

V. El Hierofante / La inspiración recibida de los poderes ocultos

A la primeras semanas de haber salido con ella ya le había regalado un dibujo, construido un librito y compuesto dos canciones.

· El dibujo era un pliego completo de papel con un corazón rojo al centro, y varias palabras al rededor con plantas verdes señalando cavidades o elementos cardiacos. El listado era de los momentos, objetos, conceptos o ideas que se vinculaban con ella y me llenaban de felicidad: una comida familiar y dominguera, una lechuga verde, un tupper con macadamias, un portuñol, un te quiero y un te amo, una sonrisa, una azotea, un milagro, una manda en Tepoztlán, y un si. 

·· El librito es pequeño, pero esta hecho todo a mano, tiene recortes de un mapa de Polonia que ella me regaló, y dibujos de objetos varios intercalados con frases, dicen así: Es un milagro habernos conocido, y una bendición estar enamorados. Doy gracias infinitas por el amor encontrado entre lechugas y arúgulas, entre gatos y chihuahueños, entre archivos y una peli, y entre el jardín de una comida dominguera. Me gustas toda tú, tu sonrisa que detona mi sonrisa, tu mirada que se enreda a mi mirada, tus abrazos que nos entretejen y tu mente que se dispara junto con la mía. Oye, te digo, dime, me dices, y luego de la propuesta viene un OK. Te quiero aquí y ahora, allá y después también. Siempre si: te amo.

··· Le compuse dos canciones el mismo día, una más dulce y abrasileñada, y la otra más prendida que dice así: ¿Cuantos te quiero un chingo son un te amo?¿Cuantos abrazos caben en la afinidad? Todo tiempo junto no es en vano, hoy todas las palabras podrían sobrar. Y yo, te quiero un montón. Y yo, te digo que hoy…te quiero aquí a mi lado.

VI. Los dos caminos / La prueba a la cual está sometida la voluntad 

En alguna de nuestras breves juntas laborales mencionó que tenía novio. Ni modo, algún defecto tenía que tener. Y decidí no hacer ninguna insinuación o invitación frontal porque ya sé como terminan esas historias. Así que seguimos conociéndonos y trabajando. Un día me invitó a comer a su casa, le llevé los mejores postres de la zona y un helado de yügür. Fue muy amable y atenta, hasta me ofreció el cuarto de visitas por si me quería quedar. Pa’ ser como la 3era vez que nos vemos hay mucha buena onda – pensé. Al terminar la comida me dio un aventón, y hablamos de las parejas, le comenté mi condición de hiperlanzado e intenso, de ser claro en la búsqueda de una pareja pa’ formar una familia, y que eso, aunado a seleccionar puro personaje inestable, ahuyentaba o desmantelaba las opciones . Le pregunté si ella quería tener hijos, me dijo que de momento no.

Como muchas relaciones del siglo XXI, el toque emotivo se dió gracias a lo virtual y lo mediático, la confianza y la buena onda floreció dentro de nuestros teléfonos inteligentes. Un día le confesé mi agradecimiento por ayudarme a descubrir esa nueva pasión por los archivos y las cronologías, y me dijo: Si está pocamadre, yo ya siento que hasta te quiero. Por buena onda no paramos, pensé.

Al regresar de un viaje, decidí pasarla a saludar a su trabajo, la habían operado y me pareció un buen detalle llevarle un regalito de mi paseada. La ví con mucho gusto, entre tanto telegrama whatsappero la buena onda se comenzaba a fermentar en una curiosidad con buqué de interés. Me enseñó su abdomen para mostrarme las heridas de la operación, quedé pasmado, tenía la musculatura generosamente marcada. Desde ese momento empecé a poner más atención a sus lindas curvas.

Caminamos por el parque y me dijo que estaba triste, que había terminado con su relación porque él no quería tener hijos y ella si. Le dije que si lo tenía claro era una buena decisión, que no se apachurrara y que tirara pa’ lante. Me tomó del brazo y ahí supe que definitivamente me interesaba. Nos despedimos y en los subsecuentes días me dediqué a mandarle todo tipo de teléfonos de departamentos en renta para ayudarle a cerrar definitivamente con su relación. Si había que conocernos en un futuro, de preferencia que fuese ya desintoxicada de su historia pasada, pensé.

VII. El Carro de Osiris / La victoria

Pasaron los días y la invité a un sin fin de planes, todos peculiares y chingones según yo, y cada uno lo esquivó de manera elegante y casual. Así que un poco desanimado le dije: Márcame cuando quieras que nos veamos y nos vemos, pasaron dos días y me invitó a una comida dominguera y familiar. Mis favoritas. Por supuesto dije que si y fui con mis mejores garras. La experiencia fue extremadamente agradable, parientes interesantes con charlas espesas y platillos interesantes con vinos espesos. Tinto y mezcal produce su familia, sed y hambre tiene la mía, ni mandada a hacer la mancuerna – pensé.

Ese domingo conocí a un ser espectacular, en un hábitat desbordado de plantas, arquitectura y muebles que rebosaban en historia, y en medio un clan admirable que sabía a buen gusto e inteligencia. Recalco la importancia del clan porqué es medular cuando lo que se busca es mezclar los genes, y si ella ya estaba buscando eso, y yo también, observar dicha información era más que pertinente. Seguimos conbebiendo, y con su madre charlando en la sobremesa decidí agarrarle la pierna. Chingue a su madre, pensé, si hay tanta buena onda seguro no respinga. Y efectivamente, me tomó la mano e inauguramos un juego en la comodidad del hogar.

Posteriormente me invitó a ir por más vino a la bodega, y ahí es donde la historia comenzó. Cual imanes que no pueden conservar su distancia, terminamos trenzados en el jardín familiar en medio de la presencia de transeúntes, vecinos-parientes, que no recuerdo ubicar. Me dijo: Hagámoslo aquí. – Seguro, pero tengamos un hijo, le dije. Hizo cuentas y dijo: De momento no puedo, pero…¡Va, lo hacemos después! Nos desnudamos por completo y nos tiramos al pasto. Las cicatrices en mis rodillas y las de su espalda confirmaron el nivel de intensidad de aquella noche. La pasión de ese momento, la honestidad de nuestros diálogos, y lo políticamente incorrecto del hecho, me siguen haciendo sonreír cada que lo recuerdo.

Regresamos a la comida que se había alargado a cena, toqué la guitarra con su cuñado al piano, llevamos a su abuela a su casa, y terminando me llevó a un sitio de taxis, de camino me comentó su situación y sus planes a corto y mediano plazo, me pidió que la esperara tres meses aproximadamente. Después de lo que habíamos vivido, y como lo habíamos vivido le dije que me parecía absurdo esperar tanto tiempo, que había que aprovechar la chispa del momento, toda la magia del presente. Acordamos seguir avanzando, pero poco a poco, me dijo: Pero hay que conocernos, te voy a decir algo sobre mi: yo siempre tengo la razón. Me pareció única y muy peculiar su carta de presentación, nunca había conocido a alguien que pudiera afirmar tan categóricamente eso. Y la verdad no me generaba conflicto, todo lo contrario, qué maravilla que el otro quisiera cargar con ese peso. Yo le contesté: No hay pedo, ahora te cuento algo de mi: yo soy súper demandante, me gusta dar todo, pero espero también recibir todo. Soy como un chihuahueño, quiero estar todo el día pegado. Ella tampoco vio ningún conflicto en mi oración, al contrario, – Ahhh…yo también soy así, me dijo. Y con ese tipo de confesiones simpáticas y etílicas de primer nivel, comenzamos el interminable proceso de conocernos. Unos planes de pareja se bocetaron y los latidos de mi corazón reverdecieron.

IX. El Ermitaño / La prudencia que mantiene el equilibrio

Bombón, Mi Reina, Chiquis, Corazoncito, Cielito…de toda la terminología cursi que utilizo con ella, la que más le gusta es Azuquitar.

No más no me la digas en público, me dijo.

Ok azuquitar, le contesté al oído.

X. La Rueda de la Fortuna / Destino 

La comida familiar fue el domingo, el lunes desperté pensando en ella y la dibujé, la invité a la cena-despedida de la micropoetiza Ajo, pero no quiso asistir. Supongo estaba entre el duelo de su relación pasada y entre el encanto de la novedad. No la pude ver el martes, pero no dejaba de pensar en ella. El miércoles me pidieron que fuera a recoger un cheque a CONACULTA, de un taller que había dado en Tlaxcala, nunca voy a recoger esos pagos, generalmente me depositan o va mi asistente por ellos. No, tienes que venir tú esta ocasión, me dijo el amigo detrás del teléfono. Así que tomé una eco-bici y pedaleé hasta Reforma, al entrar al edificio vi a una mujer de espaldas. – Que chistoso se parece a Paula, pensé. Al llegar a su lado y verla de frente me dí cuanta que era ella. Sonreí de sobremanera y le dije Hola, ¿cómo le va señorita? Su cara de asombro extendió aun más mi sonrisa, en tiempo y medida. Esto no es una coincidencia, esto es una bendición, pensé. El área de acceso al edificio olía a destino. Quedamos esa noche de salir a cenar. Un par de horas después, ya con algo de Priorat y un poco de jabugo en la panza, estábamos discutiendo si llamar a nuestra futura hija Reyna Guadalupe o Raimunda. Ahí no más.

XI. El León Domado / La fuerza a conquistar 

Cuando compartí casa con mi amigo Arcangel Constantini, era normal que desapareciera y regresara con alguna anécdota de un viaje intercitadino, o con objetos de alguna expedición a un mercado de segunda mano. En una ocasión se fue  a medio día a Tepoztlán, se bebió dos litros de pulque y se subió el cerro para hablar con los dioses de las pirámide. Me contó que fue una experiencia única.

Hace un par de semanas hice un “Arcangel”, me fui a Tepoztlán a subir el Tepozteco, con dos litros de pulque previamente suministrados y con una manda muy clara, pedirles a los dioses de la pirámide, al dios del pulque, a la madre naturaleza o al creador de las endorfinas, la serotonina y la dopamina que me concedieran el amor de la mujer amada. Fueron horas de esfuerzo y sudor, pedí una señal al llegar a la cima, y cuando llegué a la pirámide recibí un mensaje y una llamada de Paula. Se lo había dicho por teléfono horas antes y mandado en un dibujo: Nosotros somos un milagro, nunca un error.

XIV. La Temperancia / Iniciativa

Su color favorito es el gris, y su comida favorita la lechuga. Así que después de nuestra primera discusión, detonada como suele suceder por enfocarnos en nuestros miedos y no en el amor que nos une, fui a su trabajo y le mandé un mensaje en whatsapp: “Asómate a la ventana…No había flores grises, pero te traje una lechuga”. Había comprado la lechuga orgánica más grande y chula del supermercado, y la tenía levantada a manera de ofrenda. Ella se rió y bajo para abrazarme.

XV. Tifón / La fatalidad, lo imprevisto

A veces creo que no es que escoja mujeres inestables, si no que el peso de cargar a un rinoceronte hace que hasta la persona más balanceada pierda estabilidad. Mi problema no es ser demandante, es pensar que los demás tienen que resolverme esas demandas. El ser tan extremo e insistente puede ser asfixiante. Pese a nuestros desencuentros y descalabros agradezco mucho la oportunidad de poder crecer en el espejo de este otro tan especial.

XVII. La Estrella Resplandeciente / La esperanza que salva mediante la Fe

La primera noche que se quedó a dormir en mi casa le di las llaves de mi casa. Ese mismo día, al llegar a su casa por la noche, me dio un juego de sus llaves. Así se apuesta, así se construye, así se avanza, pensé.

Por cierto, cuando llegué a Tepoztlán, lo primero que ví fue un camión con una estampa al frente que decía: “Con fé y con todo”. 

XXI. El Mundo / Recompensa al hombre que ha cumplido su misión en la tierra

– ¿Cuál es tu mayor virtud?, le pregunté.

No sé, me contestó.

¿Y tu mayor defecto?, añadí.

– Mi necedad, contestó, ¿y tu, cuál es tu mayor virtud?

Mi perseverancia, le dije.

A la semana le mostré un dibujo que decía “Amémonos con toda nuestra necedad y perseverancia”. Creo que la fórmula para seguir avanzando es asumirnos y querernos con lo que somos y tenemos, eso seguro nos ayudará a crecer y a ser mejores humanos.

XXII. El Loco / El inicio y el fin del viaje

Duda 1: Mi ‘apa pidió la mano de mi ‘amá el primer día que salieron. Tenía claro que quería y con quien lo quería. ¿Me pregunto si ser tan atrabancado y directo es genético?

Duda 2: Hoy me preguntó mi novia por qué estaba tan enamorado de ella. Me cae que no sé, me diste tolocache ese primer domingo, le dije. Pero ahora que hago el recuento de todas estas anécdotas sé que no me importa entender todos los porqués, porque ya sé el para quién, sé que lo nuestro es tan especial que es incuantificable y que cualquier intento de comparar resta y no suma. Me encanta la idea de seguir festejando lunas con ella, porque esta es una hermosa historia que apenas esta empezando y todavía tiene muchas cartas por tirar, estamos construyendo nuestra tirada, sin duda y sin dudar.

Amén.


Enseñanza cadereytense

noviembre 11, 2012

1.

Mi hermano y yo nos llevamos once meses, eso significa que mi madre se embarazó a los dos meses de que él nació. A mi ama no le gustaban los lácteos así que decidió no tomarlos durante su segundo embarazo, razón por la cual nací descalcificado, con los huesos chuecos y endebles. Nada que no se pudiera corregir con yeso, aparatos, calzado especial, litros de leche durante dos décadas y asoleadas en ricas escapadas familiares a balnearios y playas.

Mi teoría es que ese tipo de deficiencia in útero me formó una personalidad más aprensiva. Desde niño fui muy apegado a mi madre, si me soltaba la mano lloraba, tan exagerado como eso.

2.

Por alguna simpática y peculiar razón mi padre desde muy temprana edad promovió una competitividad entre mi hermano mayor y yo. Chavos: ¿A ver quien se acaba la leche primero?, ¿A ver quien salta más lejos?, ¿A ver quien aguanta más sin respirar bajo el agua?, etc. Si a esto le sumamos que de todos los primos yo soy el menor, el resultado fue una serie de frustraciones y descalabros, cicatrices y accidentes que en mi infancia me hicieron pensar que era un crío con muy mala suerte. Así que crecí con un espíritu competitivo, y una tendencia a asumir accidentes o cualquier otro costo por cruzar la meta.

3.

Ayer fuimos a Querétaro, a una carrera campo traviesa por la Sierra Gorda, el plan era realizarla con el amigo Gary y mi hermano. Dos horas antes de comenzar la carrera se nos ocurrió pasear y al ver una pared de piedra mi hermano comentó que sería complicado escalarla. En automático me enganche con el reto, y me lancé sobre ella. Si bien la deficiencia en mis huesos creo fue superada, lamentablemente no puedo decir lo mismo de mis ligamentos. Razón por la cual al descender se me dislocó el hombro por décima vez y caí en la tragedia que ya conozco: esperar en un dolor constante a que alguien me coloque el brazo en su lugar, intentos que se convierten en tortura medieval hasta que llegamos a un hospital y con algún derivado del opio ser noqueado para poder despertar con el hombro en su lugar. En este caso el chiste duró seis horas porque en el único quirófano del Centro Médico de Cadereyta había una cesárea y una apendicitis programadas antes. Seis horas de punzadas y de una mente dando vueltas por entender el cómo resolver esa situación posteriormente a la urgencia: ¿operación que no garantiza nada y cuesta una fortuna?, ¿fisioterápia, pilates o yoga?, ¿comer jaletinas o glucosamina?

En uno de los cuatro intentos por colocarme el brazo en su lugar, el anestesista que jugaba de traumatológo, me dijo que relajara los músculos para poder restablecer el hueso a su posición, le dije que estaba cooperando de la mejor manera que podía, a lo que el exclamó: “Eres muy aprensivo, ya ni un niño”. En ese momento lloré, recordé lo innecesariamente aprensivo y competitivo que puedo llegar a ser, y asumí el dolor.

No trato de culpar a mi progenitora de mis rasgos de personalidad casi cuarenta años después, ni a mi padre por instalarme un mecanismo que más que pesarme me ha ayudado a avanzar en mis objetivos, ni culpar a mi hermano por fungir como un detonante en retos quizá innecesarios, es solo entender ciertos orígenes para poder esquivar tragedias, y aprovechar lo bueno de cada historia.

Dicen que infancia es destino, yo digo que el origen nos da una línea y dirección, pero esta en nosotros llevarla a la latitud y altitud deseada.

Amén.


Sincronía

octubre 25, 2012

*

Una chispa contiene todo un incendio, una gota que se repite constantemente golpea con la fuerza de una ola, y una ola recita en sus repeticiones el poema de todo un mar, un rayo de sol vaticina un nuevo amanecer y confirma que la tierra sigue dando vueltas al sol, una pequeña intuición es suficiente para evaporar cualquier duda, y un contundente SI abre todas las puertas.

No menospreciemos los pequeños detalles, aprendamos a olfatearlos y seguirlos, a jalar sus hilos y ver que frutos e historias conllevan, las coincidencias son la punta de un iceberg llamado destino, ese que nos rodea y habla de las grandes tramas que mueven al mundo. Para eso nacimos, para curiosear sin límite de tiempo, para construir sin límite de presupuesto y para compartir sin miedo.

– –

La escena esta enmarcado en una jungla que supo crecer sobre piedra volcánica. Los protagonistas llevan un instinto que esta afilado por millones de años de ensayo y error, razón por la cual dudo categóricamente pueda estar equivocado. Qué los motiva puede ser una lista generosa de adjetivos, o simplemente un pulso que siguen sin entender. El regreso al origen no es un misterio cuando se ve de frente, es un compromiso con el aquí y el ahora. El exótico salvajismo de Adan y Lilit se dio porque no tenían familiares con pudor rondando el paraíso, sin embargo creo que de haber contando con familia y las suficiente viandas y víveres, la historia no hubiera cambiado. Y entre el pasto y las estrellas, que no se veían bien por tanto smog o vino tinto, o ambas, un cirio se encendió. Y mientras esto sucedía, la ciudad, el país y el mundo seguían dando vueltas.

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Me queda claro que desconozco las razones por las cuales me hace sonreír, o mejor dicho, mientras más las anoto menos me importan enumerarlas. Es un misterio que me rebasa y eso tiene un toque de sagrado que vale la pena degustar poco a poco, en el día a día. Estoy consiente de que puede pasar todo, y no puede pasar nada, y esa incertidumbre aviva mis sentidos, detona mi entusiasmo y me invita a apostar. Al fin y al cabo solo somos momentáneos visitantes de esta burbuja llamada vida, y en nuestro beber y salvación hay señales que no podemos omitir, otras tantas que hay que cuidar si nos importa que crezcan, y un par más que debemos cultivar para llegar a las últimas consecuencias. Dicen que el amor es un milagro, yo digo que más allá de los lugares comunes, es un santuario sagrado que si tenemos la suficiente congruencia y sincronía habremos de ir a conocer.

Amén.

 


Petra

octubre 17, 2012

Petra es mi ahijada, la primera de tres que tengo. Es hija de mis compadres Omar y Lety, ambos creativos de tierras michoacanas que conozco desde que vivía allá. Goza de una singular belleza purepecha y un delicioso acento local. Hasta donde la recuerdo es simpatiquísima y de sangre ligera. Como es más grande que mis sobrinas cuando nació fue la que me despertó el instinto paterno, antes de conocerla no sabía si quería tener hijos, en cuanto la tuve en mis brazos pensé “por supuesto”.

A donde viajaba siempre le traía regalos, sobre todo camisetas con el nombre de la ciudad, quería inculcarle una curiosidad por conocer el mundo entero. Recuerdo con una sonrisa que al principio me decía canino en vez de padrino. Estaba muy morra y no podía pronunciar bien, o era cábula desde morrita. Probablemente ambas.

Eso del compadrazgo y de los ahijados es tan arcaico que me sabe a raíz, a tradiciones latinas que nacen de rituales católicos pero se validan en el peso de la colaboración, del cierre de filas de clanes, maneras simbólicas y a veces reales de compartir responsabilidades y dichas. Una forma de tejer eslabones entre los amigos y familiares, vínculos que deberían de ser tan sagrados como los sanguíneos. En mi caso a mis padrinos los vi poco, no recuerdo mucho su participación dentro de mi formación o recreación. Por eso cuando acepté ser padrino de Petra decidí que no sería una etiqueta más, sino un compromiso de vida, de estar ahí para cuando lo necesitara.

Hace muchos años, por alguna razón que no nos compete, mis compadres se separaron, y por una razón que seguramente ni mi compadre conoce, se alejó un par de años de ella y de su mujer. Posteriormente mi comadre se caso de nuevo y por una razón que desconozco decidió que era mejor dejar al padrino en el pasado también. Así que hace algunas vueltas al sol no he podido ver ni apapachar a Petra.

Dicen que “la sangre llama”, yo digo que sean cuales sean las razones que desconocemos, aquellas que nos inventamos, y aquellas que omitimos, bien valdría la pena dejarlas atrás, revalorar la sangre y los lazos, y darnos un abrazo colectivo. Hace muchos años que no veo a mi ahijada Petra, y Chamaco y yo la extrañamos mucho.

Amén.


40

agosto 25, 2012

Adorada familia, queridos todos:

Mi apa me pidió que diera unas palabras para este especial festejo. “Hazlo como escribes en tu blog”, me dijo, así que en ese tono relajado y reflexivo empiezo.

Todos los presentes saben que de mis hermanos soy el único soltero, sin hijos, con tres arrejuntamientos fallidos y un parche de paternidad de cuatro patas llamado “Chamaco”. Por lo tanto la petición de mi progenitor me sonó jocosa, irónica y absurda, pero en una segunda instancia, un intento desesperado por parte de mi padre para ponerme a reflexionar sobre el tema, una última chance de salir “aunque sea en rifa” como bien diría él.

Por dicha razón, y pese a que soy fanático del tema del amor y la pareja, no pienso hablar en abstracto sobre lo que no poseo, y mejor pienso enfocarme en lo que si tengo, unos padres que siguen juntos, queriéndose, con una historia de cincuenta años de haberse conocido y con cuatro décadas de haber asumido un compromiso ante su clan y su Dios. Cuarenta años de casados suenan bien, pero si los desglosamos saben aun mejor, son: 14 600 días, 350 400 horas, 21 024 000 minutos o 1 261 440 000 segundos de compartir felicidades y penas, retos y logros, fracasos y sonrisas, amigos y familiares, gloriosos domingos y hasta lunes de subida. Todos esos números se podrían destilar en unos más básicos: 1 sano amor + 3 hijos (que yo sepa) + 3 nietos, mucha familia, chingos de amigos y 3 chihuahueños.

Ante las estadísticas de divorcio, la costumbre de lo desechable, el tsunami de excitabilidad que nos merma por los medios, las crisis de las instituciones, y la comodidad cuasi genética del zapping o el cosquilleo generacional del shuffle, se que muchos de mis congéneres y yo nos preguntamos: ¿donde esta el secreto?, ¿cual es la fórmula para no claudicar entre los que tuvieron la fortuna de encontrar a un cómplice que quiera apostar el todo por el todo?, ¿será genético o cultural?, ¿estará vinculado al optimismo sateluco del origen de su matrimonio?, ¿será su fe en Dios?, o simplemente el amor, respeto y cariño con que se cuidan el uno al otro, día con día.

Para tratar de entenderlo hice un ejercicio de retrovisor, trace el árbol genealógico de ambas familias para ver si podía ver un patrón que se repitiera. De entrada me sorprendió ver la cantidad de personas que se tuvieron que conocer para que mis padres existieran, y no me puedo imaginar las múltiples cosas que tuvieron que pasar para que coincidieran en un espacio-tiempo, y con un accesible estado del humor. Recordé la famosa poesía de Eugenio Montejo que Guillermo Arriaga citó en su película de “21 gramos”:

“La tierra giró para acercarnos, 

giró sobre sí misma y en nosotros,

hasta juntarnos por fin en este sueño,

como fue escrito en el Simposio.

Pasaron noches, nieves y solsticios;

pasó el tiempo en minutos y milenios.

Una carreta que iba para Nínive llegó a Nebraska.

Un gallo cantó lejos del mundo,

en la previda a menos mil de nuestros padres.

La tierra giró musicalmente llevándonos a bordo;

no cesó de girar un solo instante,

como si tanto amor, tanto milagro

sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito

entre las partituras del Simposio.”

Pero mis padres no namas se conocieron, si no que en cierto momento se tomaron de la mano y tiraron pa’lante, y no se han soltado pese a desencuentros, enojos, berrinches, caprichos, ronquidos, fobias, parientes, carencias, accidentes y rachas de buena fortuna. Por alguna bonita razón, siguen decidiendo día con día que son el uno para el otro, y que se han de lamer las heridas en la misma cueva y acompañados de preferencia por sus cachorros.

Sí, somos una familia muegano, de esas que disfrutan las buenas y las malas, y que pese a que alguno salimos patas de perros, el eje sanguíneo nos reúne lo más pronto posible para compartir un asado o una peli de Pedro Infante en piyama los domingos. Esto no es gratuito, es una chamba de tiempo completo, fruto del cariño instaurado por Jesus y Eugenia, para con sus hijos, nietos, sobrinos, primos y tíos, vecinos y amigos que para los Llanos Jiménez  sabemos son una familia adoptiva.

Me consta que mis padres no son perfectos, nadie lo es, pero si son re-cariñosos, simpáticos y buena onda. Mis hermanos y yo hemos visto que cada vez refunfuñan más, como toda buena pareja dorada, pero al poco tiempo se vuelven a tender la mano y a decir “cielo” el uno al otro. Supieron pasar del yo, al tú, de tengamos un “el” o “ella” para formar un “nosotros”, de compartir espacios y soportar manías. Recientes teorías científicas dicen que así empezó la vida en la tierra, un astro que chocó con un planeta portó bacterias a la tierra. Supongo que para que haya vida tiene que haber diferencias y choques, pero también un ambiente propenso que la mantenga y promueva.

En fin, creo que el retrovisor llegó muy lejos, pero es que al hablar del amor me sabe todo a Big Bang, voy a dejar de tratar de descifrar el secreto de mis padres, gracias a Dios ellos están aquí con nosotros y no lo pueden compartir en vida sin tanta especulación. Quiero felicitarlos en sus bodas rubí, agradecerles infinitamente por los hermanos tan chingones que me dieron, por la estabilidad emocional que me da saberlos juntos, y sobre todo porque su ejemplo me sigue invitando a creer en el amor.

¡Que vivan los novios!

Amén.


La línea de la vida

julio 6, 2012

Hace muchos años, cuando mi hermano Rodrigo y yo estábamos entrando a la adolescencia, para ser más exactos íbamos a la mitad de la secundaria, nuestro padre nos explicó lo que es “La línea de la vida”. Llegando del trabajo se quitó su saco y se encerró en nuestro cuarto para darnos una inolvidable lección, de esas que se dan de padre a hijo y en contadas ocasiones. Si mal no recuerdo había decidido tener esa formal charla con nosotros por alguna situación escolar adversa, algún reporte por conducta o calificaciones, o algo que lo hizo preocuparse por sus “chavos”, como él ochentósamente nos dice hasta la fecha.

En lugar de enojarse y regañarnos, se sentó en la cama, saco una hoja de papel y una pluma y se puso a dibujar una línea, y con muchísimo amor nos explicó que todos tenemos un principio y un fin, y que la línea comienza en ascendente, y que en algún punto se estabiliza y madura, para después comenzar a declinar hasta que desaparece. Que a esta vida se viene a hacer cosas de bien y de preferencia para compartir con los demás. Recuerdo que usó el ejemplo de un ejercito, dijo que él de momento estaba al mando de las fuerzas, y que nosotros éramos algo así como soldados rasos, pero que en algún momento ya no estaría y nos tocaría a nosotros tirar pa’lante, por nosotros y por nuestra familia. En la parte de la linea intermedia-avanzada se ubicó él y a nosotros nos dibujó en la parte del principio, de subida todavía. Dijo que aun estábamos jóvenes, pero que creceríamos y en algún punto teníamos que dejarnos de pendejadas y ser más responsables con nuestras metas y compromisos. Dijo también que la vida la teníamos prestada y que teníamos que hacer algo bueno con ella, que no había que desperdiciarla. Mi hermano y yo terminamos en llanto, el impacto de sabernos mortales nos ayudó a dimensionar un poco mejor donde estábamos parados y quizá hacia donde sería bueno empezar a avanzar. Nos abrazamos, lo besamos y probablemente nos fuimos a cenar.

Eso fue hace muchos años, y la línea de la vida gracias a Dios se sigue dibujando en nuestro camino. Ninguno de mis abuelas ya nos acompaña, pero ahora ya hay nuevos miembros atrás de nosotros, cubriéndonos la retaguardia. Cada quien va tejido su línea como quiere y puede con la de los demás miembros de la manada. Hemos compartido muchas cosas como familia, afrontando retos y disfrutado bendiciones, hemos crecido y madurado, y hemos sabido dibujar, desde mi modesto y optimista punto de vista, una grande y bonita línea. Hoy fue el cumpleaños de mi apa, festejó 69 vueltas al sol, me encanta saber que todavía es feliz trabajando por el bien del país, es un campeón de un gran corazón, y es un honor que siga encabezando las fuerzas especiales de este clan.

Mi padre siempre ha dicho que “En la vida hay que saber hacer amigos”, yo digo que desde que nací tuve al mejor de ellos a mi lado, espero que este placerón nos dure muchas, muchas, pero muchas más vueltas al sol.

Amén.