La bici

marzo 24, 2011

Ora que anda la familia deslumbrada con la personalidad de los nuevos críos, recordé una anécdota infantil que cuenta mi madre y que me ha ayudado a entender algunos reflejos de ese cobre que hasta la fecha saco. Dice ella que de niño me gustaba bajarme de las banquetas con el triciclo e insultar a cualquier coche que osara ponerse en mi camino. “Uchi-uchi, tu-tu” dice que decía. Nunca he entendido cual se supone que era la traducción, pero por el tono con el que lo cuenta supongo es un insulto duro y directo, un macizo reclamo a mi malentendido derecho a transitar libre por la ciudad.

Hace poco me hicieron una entrevista y me tomaron unas fotografías para promover un libro sobre el uso de la bicicleta en la Ciudad de México, la declaración que escogieron para la postal me recordó mucho la historia del insulto infantil: “Merezco tanto como tu coche”, pero lo que más me gustó de la postal fue la imagen que le sugerí a la fotógrafa que hiciéramos: en sentido contrario, por el carril del metrobus y sin manos (eso si, con casco). Actitud pura y extrema, algo kamikaze, pero que me permite dimensional la ciudad (y porque no: la vida) de otra manera. Como decía Ernest Hemingway: “Yendo en bicicleta es como mejor se conocen los contornos de un país, pues uno suda ascendiendo a los montes y se desliza en las bajadas”.

Los que andamos en bici en el D. F. no dudamos en afirmar que es un deporte extremo, pero aun así, arriesgando la carrocería, vale la pena ejercer nuestro derecho a pedalear, y exigir y presionar para que nuestras autoridades nos ayuden a retomar la ciudad: el ciclotrón, las ecobicis y el nuevo carril de Reforma es un excelente ejemplo de como si se puede dar dicho cambio.

Para una persona como yo, que padece un claro problema con la figura de autoridad, la bicicleta es genial. Te puedes pasar los altos y el tráfico por el arco del triunfo. Desventajas tiene, pero solo algunas algunas y de vez en cuando: una costilla rota, llegar sudado a la junta o jalar más IMECAS que los necesarios al producirlos desde la comodidad del automóvil.

Bill Nye, científico y productor de televisión, decía que “el ciclismo es un importante elemento del futuro. Algo no marcha bien en una sociedad que va en coche al gimnasio”. Yo digo que vale la pena ser congruente con las posturas ecológicas que aclaman a gritos las megaurbes, y ejercer el sano acto de pedalear, como un derecho irrefutable a la salud, al traslado y el paseo, y de paso a la construcción de un mejor futuro para todos nosotros.

Amén.

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José María

marzo 23, 2011

La semana pasada nació un nuevo sobrino. José María se llama, seguro le dirán “Chema”, pero yo ya he decidido que le pienso decir “Campeón”. Es la tercera bendición que viene a ampliar la ecuación familiar y a hacernos festejar la vida al interior del clan. Como ya es tradición le recibimos con todo el amor con el que se puede envolver a un bebe, y con el afán de inventar una nueva tradición personal le compuse una canción que dice así:

José María si me preguntas:
“Que tan lejos puedo llegar?”,
Te digo yo sin una duda:
“Mucho más lejos que ultramar”.

Lo que a esta vida tu le pidas
tu corazón ha de alcanzar.
Y cada noche las estrellas
tus sueños te van a cuidar.

José María date cuenta
que aquí veniste a festejar,
con el amor que te rodea
y una familia a todo dar.

Siempre que puedas cree y apuesta,
así nunca vas a fallar,
y si acaso te tropiezas,
aprenderás a levantar.

Yo se que la complejidad lírica de mis canciones es nula, que las rimas, si es que existen, son de lo más básico y que mis melodías no pasan de construirse con un par de notas, pero hay algo increíblemente bonito en mantener creaciones sencillas, sin mucha pretensión, es un lujo poder jugar a hacer música que se vincule a las personas que me rodean. Una canción para Manuela y Chamaco, una para José María, y la de Santi por supuesto ya esta en construcción.

Creo que es muy sano tener proyectos de esta naturaleza a la par de otros más complejos, ambiciosos y profesionales. Mantener una línea que sea casi de mero disfrute personal, íntimo y familiar. Cuasi-hobbie. Vale la pena componer una canción para un ser querido, tanto como cocinarle un pastel o hacerles unas galletas para su cumpleaños.

Cuando uno deja de pensar solo en crear grandes piezas puede darse el lujo de equivocarse aprendiendo nuevas cosas y enriquecer la paleta de recursos y de vivencias. Y mientras mis sobrinos no se quejen, y la familia siga aplaudiendo, yo seguiré disfrutando de darles mi cariño en forma de una linda, empalagosa o jocosa canción.

Amén.


Santi

marzo 7, 2011

Llegó por sorpresa, y como toda buena sorpresa nos movió el tapete a todos. Lo bueno es que mi hermano sabiamente decidió que sería una bendición y por supuesto ninguna tragedia. Dijo: “Dios actúa de maneras misteriosas” y “es mi sangre, lo menos que puedo hacer es darle todo lo que nos dio mi padre a nosotros”. Y así le otorgó la bienvenida a su primogénito Santiago a nuestro clan.

Me acuerdo que tanto mi abuela Simona como mi padre se sabían de memoria un poema de Rudyard Kipling que se llama “A mi hijo”, ambos lo tenían enmarcado en sus salas y seguramente influyó a mi hermano Rodrigo en su decisión, dice así:

Hijo mío:

Si quieres amarme bien puedes hacerlo

tu cariño es oro que nunca desdeño.

Más quiero que sepas que nada me debes

soy ahora el padre, tengo los deberes.

Nunca en la alegría de verte contento

he trazado signos de tanto por ciento.

Más ahora mi niño, quisiera avisarte

mi agente viajero llegará a cobrarte

te presentará un cheque de cien mil afanes

será ¡Un hijo tuyo, gota de tu sangre!

y entonces mi niño, como un hombre honrado

en tu propio hijo deberás pagarme.

A mi lo que más me sorprende, me da gusto y de verdad agradezco, es ver como mi  hermano apechugo, saco la casta y dejo de ser un adolescente de 37 años para en una semana convertirse en un responsable padre de familia. El departamento de mi hermano dio un giro repentino de 180 grados, dejo de ser una bodega vacía con muebles, cervezas, películas y videojuegos para convertirse en un hogar que ya sabe a familia.

Mi sobrino Santiago es a toda madre, muy chistoso, hace muchas caras al intentar hablar. Según yo tiene el pelo de mi hermano y algo de sus ojos, su energía para hacer deporte indudablemente la heredó. Como buen hijo de un fan de los cómics, Santiago tiene un póster de Linterna Verde en su cuarto, y mi hermano por supuesto porta un anillo del mismo superheroe en su mano. Cuando le preguntas quién es el del póster, Santi contesta: “Mi papa”.

Yo digo que mi sobrino Santiago, mi hermano Rodrigo y mi cuñada Paulina se merecen todas las bendiciones del mundo. Por el complejo hecho de coincidir en carambola, por las simples ganas de a estas alturas apostar por construir, y por el amor que entre ellos existe y que a toda la familia nos llena y emociona.

Amén.