Rinostalgias – El libro

mayo 2, 2014

Rinostalgias - El libro

Ya está a la venta Rinostalgias en la Ciudad de México en: La Galería Vértigo (Colonia Roma), La Librería Antigua Madero (Centro Histórico) y en Lilit (Colonia Roma). En Morelia esta a la venta en Tata Mezcalería y La Librería La Novena.

Hacemos envíos nacionales y extranjeros. Más información en: info@fllanos.com


¡Por fin en versión impresa!

marzo 19, 2014

¡Por fin en versión impresa!

Después de más de cinco años de trabajo sale a la luz co-editado por Editorial Literal y Ediciones Necias, y existe gracias al Programa de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del FONCA. De los 365 capítulos que Llanos publicó en su blog, que tiene hasta la fecha tiene más de 140, 000 visitas, se seleccionaron los 120 mejores para esta versión impresa. El diseño es de Ana Llorente y contiene un prólogo de Francisco Hinojosa y un epílogo de Tamara de Anda.

La presentación será un ameno pic-nic en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, el 5 de abril del 2013 a medio día. ¡Acompáñenos!


Final feliz

diciembre 10, 2012

finals

Este proyecto nació sin ninguna finalidad, por mera recomendación de mi amigo Pacho Paredes me puse a escribir y a publicar en un blog, lo único que tenía claro era que quería mantener una estructura que constara de cuatro elementos: primero, abrir con una fotografía tomada con mi teléfono celular, una iPhonografía, segundo, narrar una anécdota personal, historia local o un breve ensayo sobre algún tema en específico; tercero, incluir citas célebres, ya sean de autores clásicos o de amigos chingones cercanos. Y cuarto, cerrar con una declaración personal, en tono de decreto, que subraye lo mejor de cada experiencia: encontrar y compartir esa parte positiva que hay en el aprendizaje de lo vivido.

Con el tiempo pensé que lo que estaba haciendo podía ser considerado la autobiografía-temprana de un artista visual que sobrevive en la Ciudad de México, una de las más pobladas del planeta. Que compartiera las preocupaciones de un cada vez menos joven profesional del mundo del arte, conocer sus confesiones personales para entender de dónde nacen ciertos intereses y obsesiones, consejos prácticos sobre la diversificación creativa y la cocina, o hasta reseñas a sus viajes por latitudes como Venecia, Los Ángeles, Fresnillo, Morelia, Ginebra, Sao Paulo, Buenos Aires, Santiago, Medellín, etc. Así que decidí ponerle un límite para cerrar dicho ejercicio, y decidí que quería escribir 365 posteos (capítulos), uno para cada día de un año. Desde que comencé han pasado casi cinco años y por fin hemos llegado al final. Este texto es el número 365, el último, con el que corono la experiencia, el que revisa el camino andando y con el que me despido.

Este blog ha sembrado más de 117, 000 palabras, que terminaron empaquetadas en más de 300 cuartillas, y generaron más de 120, 000 visitas en cuatro años con nueve meses, y consiguieron una cosecha de más de 700 comentarios. Pero más que números, me gustaría hablar de las letras y el uso que aprendí a tener de ellas con el ejercicio cotidiano de escribir. Gracias a este ejercicio bloguero, sin duda creo que me sé expresar mejor con la palabra. Agradezco infinitamente a todos los lectores, curiosos y navegantes que pasaron a degustar nuestras historias, consejos y terapias.

El futuro de este proyecto esta ya definido, terminarán de manera impresa en un breve pero coqueto tiraje con una selección de las 100 mejores rinostagias, y haremos un e-book para navegar en tabletas con los 365 capítulos. Esta modalidad nace de la mano de la amiga y cómplice Jocelyn Pantoja y su Proyecto Literal. El diseño estará a cargo de los diseñadores editoriales Davey Whitcraft y Ana Llorente, amigos del norte a quien agradezco públicamente el tiempo de espera para poder darle forma al futuro libro. Los invitados a presentar el libro en el prólogo y la introducción son nada más y nada menos que Tamara de Anda, la bloguera más chipocluda de este país, querida amiga y cómplice, y el talentoso Pancho Hinojosa, a quien le hago público mi agradecimiento por el honor de que sus letras y su humor abran las puertas de este impreso.

Comencé con un gran amigo esta experiencia y pienso terminar de la mano de otro. Jordi Soler dice que: “En esa zona de la vida donde aparentemente no hay nada, el talentoso Fernando Llanos, dotado de un singular ojo clínico, descubre el destello artístico”. Yo digo de entrada que me siento muy honrado del comentario que esgrime el amigo Soler sobre este proyecto, y la verdad, ahora que lo pienso, creo que más que una autobiografía esto es un libro de auto-ayuda para no perder la memoria, espero a algunos los comentarios, historias y reflexiones les sirvan a otros curiosos, o por lo menos les entretenga. Me siento muy feliz de haber compartido todas estas palabras, estoy seguro que cuando se añejen sabrán todavía mejor.

Amén.


Tarot

diciembre 7, 2012

paulas

I. El mago / La voluntad

La conocí por una recomendación laboral, el asesor #1 de animación en nuestro documental dijo: ¿Por qué no contratas a alguien que te ayude a conseguir todo el material de archivo que necesitas? Yo conozco a una morra con la que hemos trabajado que seguro te puede ayudar. El asesor #2 de animación dijo: ¡Paula no, a Llanos no!¿Porqué no? -pregunté. Es que esta guapa, dijo el asesor #1 con una sonrisa. La curiosidad por el personaje comenzó a germinar en ese momento. Reconocida por su trabajo y guapa, pensé. ¡Sí, preséntenmela! Definitivamente la necesitamos para la película, dije.

II. La Sacerdotisa / La ciencia que guía la voluntad

A Alejandro Jodorowsky lo conocí hace más de una década, en la presentación de uno de sus libros en el Museo de la Ciudad de México. Guillermo Arriaga era uno de los presentadores y después del evento me invitó con toda la clika de invitados VIP a cenar al bar La Opera. Una banda de celebridades radiofónicas, entre ellos el entrañable Jordi Soler, se sentó a su alrededor para charlar con él. Con el talento de una personalidad que tiene toques de artista y gurú, la plática y la cena giraron a su alrededor.

De Jodorowsky conocía sus películas y su relación con el tarot, así que tenía unas ganas locas de pedirle que me tirara y leyera una sola carta, con una me conformaba, y obviamente, para no perder la costumbre, le preguntaría por el amor. Dada la dinámica de la cena, la misión era obviamente imposible, razón por lo cual pasé al plan B: solicitárselo a su mujer, una rubia guapa y enorme, con obvios genes del norte de Europa, que se encontraba a la orilla de la mesa y que nadie volteaba a ver. Me acerqué y le pregunté si ella también sabía leer el tarot, me sonrío y me dijo que si, le pregunté si me podía leer una sola carta que respondiera a mi futuro en relación a la pareja. Aceptó, las barajeó y sacó una sola carta: La Papesse. La imagen era de una mujer madura y hermosa con un libro abierto, una corona en la cabeza, sentada en un trono y escoltada por dos columnas: la fuerza y la justicia. Este, el arcano número dos, representa los opuestos complementarios necesarios para el orden cósmico. Recuerdo poco de lo que me explicó sobre la carta, pero recuerdo haber pensado: Bien, una morra con una corona y un libro…una reina inteligente, ¿Qué más puedo pedir?

III. La Emperatriz / La acción que manifiesta la voluntad

Paula es una mujer madura, autónoma, compleja y que sabe compartir no desde la carencia, sino desde la pasión y el gusto. Me parece un ser humano muy completo. Un estuche de monerías que sabe de historia, botánica, cocina, y ciencia. Profesionalmente esta realizada e insertada en un flujo laboral interesante, y por si fuera poco le gusta crecer y reinventarse. Físicamente me encanta, tiene una mirada seductora, una sonrisa despampanante y un cuerpo glorioso. Creo fervientemente que nuestro encuentro no fue azaroso, tiene tintes causales que rebasan mi entendimiento, y eso lo valoro, aprecio y respeto, lo hace único y sagrado. Un anclaje de ese peso me invita a no perder de vista ciertos ejes de la vida, hace que mis alas se abran con mayor fuerza y me dan ganas de comerme el mundo a mordidas. Todo es posible. Es estar enamorado, le dicen.

IV. El Emperador / La obra acabada

Este es el penúltimo posteo (o capítulo) de este blog, la última rinostalgia en la que escribo sobre lo que quiero compartir a nivel personal, la próxima, la número 365, será solo una despedida, un cierre, un epílogo, unas palabras que resuman el proyecto e informen sobre su futuro formato impreso. Y para cerrar este ejercicio de escribir durante casi cinco años sobre lo que considero importante en mi vida, que mejor que una gran historia de amor, una que esta empezando y que sigue latente aquí y ahora.

V. El Hierofante / La inspiración recibida de los poderes ocultos

A la primeras semanas de haber salido con ella ya le había regalado un dibujo, construido un librito y compuesto dos canciones.

· El dibujo era un pliego completo de papel con un corazón rojo al centro, y varias palabras al rededor con plantas verdes señalando cavidades o elementos cardiacos. El listado era de los momentos, objetos, conceptos o ideas que se vinculaban con ella y me llenaban de felicidad: una comida familiar y dominguera, una lechuga verde, un tupper con macadamias, un portuñol, un te quiero y un te amo, una sonrisa, una azotea, un milagro, una manda en Tepoztlán, y un si. 

·· El librito es pequeño, pero esta hecho todo a mano, tiene recortes de un mapa de Polonia que ella me regaló, y dibujos de objetos varios intercalados con frases, dicen así: Es un milagro habernos conocido, y una bendición estar enamorados. Doy gracias infinitas por el amor encontrado entre lechugas y arúgulas, entre gatos y chihuahueños, entre archivos y una peli, y entre el jardín de una comida dominguera. Me gustas toda tú, tu sonrisa que detona mi sonrisa, tu mirada que se enreda a mi mirada, tus abrazos que nos entretejen y tu mente que se dispara junto con la mía. Oye, te digo, dime, me dices, y luego de la propuesta viene un OK. Te quiero aquí y ahora, allá y después también. Siempre si: te amo.

··· Le compuse dos canciones el mismo día, una más dulce y abrasileñada, y la otra más prendida que dice así: ¿Cuantos te quiero un chingo son un te amo?¿Cuantos abrazos caben en la afinidad? Todo tiempo junto no es en vano, hoy todas las palabras podrían sobrar. Y yo, te quiero un montón. Y yo, te digo que hoy…te quiero aquí a mi lado.

VI. Los dos caminos / La prueba a la cual está sometida la voluntad 

En alguna de nuestras breves juntas laborales mencionó que tenía novio. Ni modo, algún defecto tenía que tener. Y decidí no hacer ninguna insinuación o invitación frontal porque ya sé como terminan esas historias. Así que seguimos conociéndonos y trabajando. Un día me invitó a comer a su casa, le llevé los mejores postres de la zona y un helado de yügür. Fue muy amable y atenta, hasta me ofreció el cuarto de visitas por si me quería quedar. Pa’ ser como la 3era vez que nos vemos hay mucha buena onda – pensé. Al terminar la comida me dio un aventón, y hablamos de las parejas, le comenté mi condición de hiperlanzado e intenso, de ser claro en la búsqueda de una pareja pa’ formar una familia, y que eso, aunado a seleccionar puro personaje inestable, ahuyentaba o desmantelaba las opciones . Le pregunté si ella quería tener hijos, me dijo que de momento no.

Como muchas relaciones del siglo XXI, el toque emotivo se dió gracias a lo virtual y lo mediático, la confianza y la buena onda floreció dentro de nuestros teléfonos inteligentes. Un día le confesé mi agradecimiento por ayudarme a descubrir esa nueva pasión por los archivos y las cronologías, y me dijo: Si está pocamadre, yo ya siento que hasta te quiero. Por buena onda no paramos, pensé.

Al regresar de un viaje, decidí pasarla a saludar a su trabajo, la habían operado y me pareció un buen detalle llevarle un regalito de mi paseada. La ví con mucho gusto, entre tanto telegrama whatsappero la buena onda se comenzaba a fermentar en una curiosidad con buqué de interés. Me enseñó su abdomen para mostrarme las heridas de la operación, quedé pasmado, tenía la musculatura generosamente marcada. Desde ese momento empecé a poner más atención a sus lindas curvas.

Caminamos por el parque y me dijo que estaba triste, que había terminado con su relación porque él no quería tener hijos y ella si. Le dije que si lo tenía claro era una buena decisión, que no se apachurrara y que tirara pa’ lante. Me tomó del brazo y ahí supe que definitivamente me interesaba. Nos despedimos y en los subsecuentes días me dediqué a mandarle todo tipo de teléfonos de departamentos en renta para ayudarle a cerrar definitivamente con su relación. Si había que conocernos en un futuro, de preferencia que fuese ya desintoxicada de su historia pasada, pensé.

VII. El Carro de Osiris / La victoria

Pasaron los días y la invité a un sin fin de planes, todos peculiares y chingones según yo, y cada uno lo esquivó de manera elegante y casual. Así que un poco desanimado le dije: Márcame cuando quieras que nos veamos y nos vemos, pasaron dos días y me invitó a una comida dominguera y familiar. Mis favoritas. Por supuesto dije que si y fui con mis mejores garras. La experiencia fue extremadamente agradable, parientes interesantes con charlas espesas y platillos interesantes con vinos espesos. Tinto y mezcal produce su familia, sed y hambre tiene la mía, ni mandada a hacer la mancuerna – pensé.

Ese domingo conocí a un ser espectacular, en un hábitat desbordado de plantas, arquitectura y muebles que rebosaban en historia, y en medio un clan admirable que sabía a buen gusto e inteligencia. Recalco la importancia del clan porqué es medular cuando lo que se busca es mezclar los genes, y si ella ya estaba buscando eso, y yo también, observar dicha información era más que pertinente. Seguimos conbebiendo, y con su madre charlando en la sobremesa decidí agarrarle la pierna. Chingue a su madre, pensé, si hay tanta buena onda seguro no respinga. Y efectivamente, me tomó la mano e inauguramos un juego en la comodidad del hogar.

Posteriormente me invitó a ir por más vino a la bodega, y ahí es donde la historia comenzó. Cual imanes que no pueden conservar su distancia, terminamos trenzados en el jardín familiar en medio de la presencia de transeúntes, vecinos-parientes, que no recuerdo ubicar. Me dijo: Hagámoslo aquí. – Seguro, pero tengamos un hijo, le dije. Hizo cuentas y dijo: De momento no puedo, pero…¡Va, lo hacemos después! Nos desnudamos por completo y nos tiramos al pasto. Las cicatrices en mis rodillas y las de su espalda confirmaron el nivel de intensidad de aquella noche. La pasión de ese momento, la honestidad de nuestros diálogos, y lo políticamente incorrecto del hecho, me siguen haciendo sonreír cada que lo recuerdo.

Regresamos a la comida que se había alargado a cena, toqué la guitarra con su cuñado al piano, llevamos a su abuela a su casa, y terminando me llevó a un sitio de taxis, de camino me comentó su situación y sus planes a corto y mediano plazo, me pidió que la esperara tres meses aproximadamente. Después de lo que habíamos vivido, y como lo habíamos vivido le dije que me parecía absurdo esperar tanto tiempo, que había que aprovechar la chispa del momento, toda la magia del presente. Acordamos seguir avanzando, pero poco a poco, me dijo: Pero hay que conocernos, te voy a decir algo sobre mi: yo siempre tengo la razón. Me pareció única y muy peculiar su carta de presentación, nunca había conocido a alguien que pudiera afirmar tan categóricamente eso. Y la verdad no me generaba conflicto, todo lo contrario, qué maravilla que el otro quisiera cargar con ese peso. Yo le contesté: No hay pedo, ahora te cuento algo de mi: yo soy súper demandante, me gusta dar todo, pero espero también recibir todo. Soy como un chihuahueño, quiero estar todo el día pegado. Ella tampoco vio ningún conflicto en mi oración, al contrario, – Ahhh…yo también soy así, me dijo. Y con ese tipo de confesiones simpáticas y etílicas de primer nivel, comenzamos el interminable proceso de conocernos. Unos planes de pareja se bocetaron y los latidos de mi corazón reverdecieron.

IX. El Ermitaño / La prudencia que mantiene el equilibrio

Bombón, Mi Reina, Chiquis, Corazoncito, Cielito…de toda la terminología cursi que utilizo con ella, la que más le gusta es Azuquitar.

No más no me la digas en público, me dijo.

Ok azuquitar, le contesté al oído.

X. La Rueda de la Fortuna / Destino 

La comida familiar fue el domingo, el lunes desperté pensando en ella y la dibujé, la invité a la cena-despedida de la micropoetiza Ajo, pero no quiso asistir. Supongo estaba entre el duelo de su relación pasada y entre el encanto de la novedad. No la pude ver el martes, pero no dejaba de pensar en ella. El miércoles me pidieron que fuera a recoger un cheque a CONACULTA, de un taller que había dado en Tlaxcala, nunca voy a recoger esos pagos, generalmente me depositan o va mi asistente por ellos. No, tienes que venir tú esta ocasión, me dijo el amigo detrás del teléfono. Así que tomé una eco-bici y pedaleé hasta Reforma, al entrar al edificio vi a una mujer de espaldas. – Que chistoso se parece a Paula, pensé. Al llegar a su lado y verla de frente me dí cuanta que era ella. Sonreí de sobremanera y le dije Hola, ¿cómo le va señorita? Su cara de asombro extendió aun más mi sonrisa, en tiempo y medida. Esto no es una coincidencia, esto es una bendición, pensé. El área de acceso al edificio olía a destino. Quedamos esa noche de salir a cenar. Un par de horas después, ya con algo de Priorat y un poco de jabugo en la panza, estábamos discutiendo si llamar a nuestra futura hija Reyna Guadalupe o Raimunda. Ahí no más.

XI. El León Domado / La fuerza a conquistar 

Cuando compartí casa con mi amigo Arcangel Constantini, era normal que desapareciera y regresara con alguna anécdota de un viaje intercitadino, o con objetos de alguna expedición a un mercado de segunda mano. En una ocasión se fue  a medio día a Tepoztlán, se bebió dos litros de pulque y se subió el cerro para hablar con los dioses de las pirámide. Me contó que fue una experiencia única.

Hace un par de semanas hice un “Arcangel”, me fui a Tepoztlán a subir el Tepozteco, con dos litros de pulque previamente suministrados y con una manda muy clara, pedirles a los dioses de la pirámide, al dios del pulque, a la madre naturaleza o al creador de las endorfinas, la serotonina y la dopamina que me concedieran el amor de la mujer amada. Fueron horas de esfuerzo y sudor, pedí una señal al llegar a la cima, y cuando llegué a la pirámide recibí un mensaje y una llamada de Paula. Se lo había dicho por teléfono horas antes y mandado en un dibujo: Nosotros somos un milagro, nunca un error.

XIV. La Temperancia / Iniciativa

Su color favorito es el gris, y su comida favorita la lechuga. Así que después de nuestra primera discusión, detonada como suele suceder por enfocarnos en nuestros miedos y no en el amor que nos une, fui a su trabajo y le mandé un mensaje en whatsapp: “Asómate a la ventana…No había flores grises, pero te traje una lechuga”. Había comprado la lechuga orgánica más grande y chula del supermercado, y la tenía levantada a manera de ofrenda. Ella se rió y bajo para abrazarme.

XV. Tifón / La fatalidad, lo imprevisto

A veces creo que no es que escoja mujeres inestables, si no que el peso de cargar a un rinoceronte hace que hasta la persona más balanceada pierda estabilidad. Mi problema no es ser demandante, es pensar que los demás tienen que resolverme esas demandas. El ser tan extremo e insistente puede ser asfixiante. Pese a nuestros desencuentros y descalabros agradezco mucho la oportunidad de poder crecer en el espejo de este otro tan especial.

XVII. La Estrella Resplandeciente / La esperanza que salva mediante la Fe

La primera noche que se quedó a dormir en mi casa le di las llaves de mi casa. Ese mismo día, al llegar a su casa por la noche, me dio un juego de sus llaves. Así se apuesta, así se construye, así se avanza, pensé.

Por cierto, cuando llegué a Tepoztlán, lo primero que ví fue un camión con una estampa al frente que decía: “Con fé y con todo”. 

XXI. El Mundo / Recompensa al hombre que ha cumplido su misión en la tierra

– ¿Cuál es tu mayor virtud?, le pregunté.

No sé, me contestó.

¿Y tu mayor defecto?, añadí.

– Mi necedad, contestó, ¿y tu, cuál es tu mayor virtud?

Mi perseverancia, le dije.

A la semana le mostré un dibujo que decía “Amémonos con toda nuestra necedad y perseverancia”. Creo que la fórmula para seguir avanzando es asumirnos y querernos con lo que somos y tenemos, eso seguro nos ayudará a crecer y a ser mejores humanos.

XXII. El Loco / El inicio y el fin del viaje

Duda 1: Mi ‘apa pidió la mano de mi ‘amá el primer día que salieron. Tenía claro que quería y con quien lo quería. ¿Me pregunto si ser tan atrabancado y directo es genético?

Duda 2: Hoy me preguntó mi novia por qué estaba tan enamorado de ella. Me cae que no sé, me diste tolocache ese primer domingo, le dije. Pero ahora que hago el recuento de todas estas anécdotas sé que no me importa entender todos los porqués, porque ya sé el para quién, sé que lo nuestro es tan especial que es incuantificable y que cualquier intento de comparar resta y no suma. Me encanta la idea de seguir festejando lunas con ella, porque esta es una hermosa historia que apenas esta empezando y todavía tiene muchas cartas por tirar, estamos construyendo nuestra tirada, sin duda y sin dudar.

Amén.


Inventario familiar

noviembre 15, 2012

La mayor parte de nuestra formación afectiva e intelectual se da en el núcleo familiar. Ante la camada de los políticos neoliberales y entreguistas, y sus políticas que menosprecian la educación en México, y por la necesidad de retomar valores básicos que se han borrado de los programas educativos, a continuación va una lista de algunas lecciones que aprendí de mis parientes, sanguíneos y adoptivos, con la finalidad de que valoremos ese primer círculo educativo, el familiar. Por que la descomposición social que pulula ahora en el país se puede contrarrestar desde esa pequeña pero potente trinchera.

Mi agüe Simo: La ama de mi apa me enseñó a adorar a mi país, a disfrutar los domingos y a armar rompecabezas. Me enseñó un México popular y accesible, a comer tlacoyos, huevos con frijoles negros a medio hacer sobre platos de talavera de feria, y a degustar dulce de frijol, a devorar pan dulce y a abanicarle con un cartón en las noches de calor. Con ella entendí que se puede estar sin tener que hablar mucho, simplemente acompañándonos.

Mi abue Licha: De ella aprendí a disfrutar los lujos, a conocer los protocolos y las formas correctas de sociabilizar: los múltiples tenedores en la mesa y las copas de cristal cortado, los adornos en la casa por temporadas y los excesos de bacalao en las cenas navideñas. Aprendí que nunca esta de más traer de todo en una bolsa de mano y que al atardecer la palabra merienda me conmueve. También me heredó el gusto por la chaquira, el fieltro, las miniaturas y a jugar un juego con las manos que se llamaba “hojas de té”.

Mi ama Geña: Me enseñó a sonreír con toda la mazorca y sin complejos, pero también a llevar la contraria y a reaccionar en contra de la figura de autoridad. Con ella aprendí a orar, a creer en Dios y a pensar que el optimismo y la fé son una inversión con beneficios a corto, mediano y largo plazo. Me demostró que nunca es demasiado tarde para aprender algo nuevo, mejorar como ser humano, o querer a un chihuahueño. Ella junto con mi apa me han enseñado lo más importante: a creer en el amor.

Mi apa Chuy: A este señor le he aprendido mucho: a pensar en el bien común, a sumar amistades, a no tener miedo ante la vida, y a soportar cosquillas mientras te levantas. A valorar y a disfrutar el trabajo y la talacha: a lavar los coches, pintar casas y bolear zapatos. Me enseñó a probar todo tipo de comidas, a querer y cuidar a mi familia y a procurar no tener problemas con nadie. Le aprendí también que hay otras cosas en este mundo más importantes y bonitas que la lana. Hasta la fecha sigo sin aprenderle como se hace el nudo de la corbata.

Mi hermano Rodo: Por la cercanía seguramente el ha sido mi gran maestro. Con el aprendí a compartir, a competir, a repartir, a departir y a creer en mi. Mis padres lo obligaron a que lo acompañara a todas sus fiestas hasta la secundaría, si no hubiera sido por su generosa y obligada paciencia seguiría siendo un introvertido antisocial. Juntos aprendimos todos los juegos y también la manera de molestar a todos los compañeros. Aprendí a servir las cubas en el asiento del copiloto y a preocuparme por su bien. Ahora estamos aprendiendo a correr un marathón juntos, y con mi cuñada Paulina nos están enseñando a todos que mi sobrino Santi tiene una bonita familia.

Mi hermana Alicia: Ella me enseñó que entre hermanos existe tanto amor y admiración, que pese a las diferentes maneras de ver la vida, seguiremos cerrando filas y disfrutando la cocina y la pista de baile. Me enseñó que no todo es la realización profesional, que hay otra maravilla que se llaman sobrinos (Manuela y José María) que co-produjo con mi cuñao’ que es a toda madre. De ella aprendí a arreglarme ocasionalmente y a no sentir tanta culpa por algunos lujos.

El tío Román: Es el mejor amigo de mi apa, de él aprendí que la buena suerte si existe, por lo menos para algunos, que no hay que comer grasas saturadas durante muchos años y que pensar que tienes siempre la razón puede hacer una conversación muy aburrida.

La tía Jose: Con ella aprendimos el valor de las posadas, de los picnics en Chapultepec y el poder correctivo de un jalón de patilla en mis primos.

Mi tía Sarita: De ella aprendí lo que es la metafísica cristiana, el poder de los decretos, y que se puede rezar en medio de un terremoto en una casa de tres pisos con cincuenta años de antigüedad. También que uno puede vestirse con colores vivos y pasteles, sin importar la década.

Mi tío Oscar: Nos enseñó a ir a los baños públicos a muy temprana edad y a soportar  altas temperaturas dentro del vapor. Junto con mi apa y mis primos nos enseñó a jugar beisbol. También aprendí que podías hacer contratos con tus hijos, pero lo que nunca supe fueron las consecuencias del mismo.

Mi tío Efraín: Cuñado de mi apa, esposo de mi tía Canela. De él y mis primos aprendí el gusto por una guitarra acústica y canciones con sabor a patria. El uso del bigote probablemente viene inconscientemente de su parte también.

Mi tía Marilú: La hermana de mi apa que vive en el Canadá me enseñó que uno puede bailar y sonreír sin importar cuantas primaveras tengas encima. También aprendí que hay que viajar mucho y tomar muchas fotos, de preferencia con una cámara profesional.

La tía Elvia: Nos enseñó a todos los primos a no sentirnos culpables por decir groserías, chingonérrima lección que hasta la fecha ocupo.

El tío Eco: Nos inculcó el gusto por la natación, a tal grado que nos entrenó como instructores a muy temprana edad a mi y a mi hermano. También aprendí que los congresos de natación tenían las mejores barras libres en la playa.

La tía Canela: De ella aprendí la chispa y el buen humor por encima de cualquier contratiempo, también que hay que cuidar y acompañar a la madre mientras se tenga.

Mi primo Román: Nos enseñó la anatomía humana vista desde el porno, también que la práctica del ninjitzu no garantiza caminar sobre el agua y a ser en extremo generoso con nuestras amistades. También me enseñó a cantar a José José y a no menospreciar las borracheras de buró.

El primo Gigio: Nos enseñamos a dibujar copiando ratones Miguelito, a echar relajo en bicicleta por Echegaray, a jugar a los soldados con granadas y ametralladoras de palo, y a correr como degenerado cuando se hacía una travesura con tono delictivo.

El primo Eco: Me enseñó que la fantasía de las películas se puede vivir en la vida real con mucha imaginación y el acompañamiento de algunos objetos punsocortantes o explosivos.

La prima Ana: Que la buena onda y la empatía existe en todas las latitudes, y que nunca hay que aventar la toalla ante un amor de a devis. Aprendí a tocar y cantar el “Gato viudo” con ella también.

La prima Sara: De ella aprendí que un novio cabía en el closet, y que ser madre soltera era mejor que madre mal acompañada.

El primo Paquito: Nos enseñó a mis primos y a mí el peso del buen humor y de la sangre liguera.

De mis primos de Celaya: Aprendí a jugar footbal y mini olimpiadas en un patio, a comer rajas en vinagre en cantidades absurdas, y a leer Capulinitas y Condoritos.

Este sábado se casa mi primo Rafael aquí en Cuernavaca, seguramente ampliaré con la familia esta lista y podré recopilar de una mejor manera todas estas enseñanzas para el beneficio de familiares y lectores asiduos. El político y escritor irlandés Edmund Burke decía que Las personas que nunca se preocupan por sus antepasados jamás mirarán hacia la posteridad”, yo digo que sin pasado no hay futuro, pero que lo más importante es corregir entre todos el aquí y el ahora. Urge.

Amén.


Guía para comenzar a dibujar

noviembre 13, 2012

Siempre vale la pena saber para que se aprende algo, ayuda a direccionar la experiencia, definir los ejercicios y encontrar el conocimiento o experiencia en la dirección requerida. Es decir, si quieres dibujar figura humana, hay una serie de observaciones físicas y anatómicas que hay que cubrir. Si lo que se desea es dibujar para generar esquemas de flujo, desarrollar ideas o medir procesos, el lenguaje y los formatos pueden ser otros. Las mezclas de estos mundos e intereses son lo que hacen a cada creador particular.

Una vez sabiendo porque se quiere aprender a dibujar, se pueden empezar a definir acciones para ir mejorando nuestra capacidad. Como primer punto, comenzaría con un consejo básico: Tener una libreta del mejor papel al que podamos tener acceso, y una herramienta con la cual nos guste dibujar. Tan sencillo como esto. Todo proceso de aprendizaje se hace más entrañable (y por lo tanto repetitivo) si se comienza con las mejores herramientas, se toma más en serio el momento de ejercitar y se vuelve la experiencia más gratificante. Una vez enganchado en el proceso creativo se puede optar por materiales más perecederos para ejercicios más específicos. Para arrancar, una bitácora coqueta siempre ayuda, y traerla contigo todo el tiempo ayuda más.

El paso número dos es conocer nuestros ingredientes y herramientas, conocer con que vamos a dibujar (herramienta) y saber como reacciona él dónde vamos a dibujar (formato). Aquí lo que sugiero siempre es generar un muestrario de elementos gráficos básicos: puntos, líneas, planos y manchas. Esto es lo que conocemos como experimentar y sirve para ampliar nuestro abanico de recursos, imprescindible para después poder balbucear más conscientemente sobre el formato y con un mayor número de elementos.

El paso número tres, en un entendimiento muy académico y formal del dibujo, es ir calentando motores, es básico, repetitivo, y muy concreto. Lo llamo “el ejercicio de calibración de la impresora”, y es dibujar líneas horizontales, verticales, diagonales, círculos y demás figuras geométricas sobre la misma hoja de papel. Esto solo se hace al principio y para medir que tanto control se tiene con la mano. Ayuda a definir los retos o a desempatarse de formulas preestablecidas, pero de una manera consciente, no por incapacidad heredada o falta de ejercicio. El mejor punto de partida en la profesionalización de nuestra creación es conocer nuestras capacidades e incapacidades, y ver que se quiere pulir o que se quiere trabajar o aprovechar de estas.

Estos ejercicios son igual de monótonos que la digitación de la mano cuando se quiere aprender a tocar la guitarra. Repetir escalas no es crear en sí, pero te permite tener el músculo para poder inventar cosas de una manera más contundente posteriormente. Sin eso, el estilo es una suma de limitantes y aciertos repetidos, así las decisiones parten de la incapacidad, no de objetivos o metas concretas.

Posteriormente, y para desglosar la magia del acto de dibujar, sería bueno manosear algunas ideas básicas, por ejemplo, dibujar se divide en tres momentos:

1. Adquirir información (ojos). 

Generalmente es a través del acto de observar, pero también puede ser por otros sentidos, como el tacto, el oído o el gusto. Hay que conscientizar esto porque significa que el contexto donde se crea influye sobre lo que se genera, y nuestra mirada o atención es lo que va a nutrir dicha creación. Aquí lo que se ejercita generalmente es la observación: ¿qué se ve, cómo se ve, qué se percibe, y porqué? El para qué, que ya implica una interpretación, lo pondría en el segundo punto.

Cuando se dibuja abstracto, es como cuando se improvisa, sabemos que lo que hacemos no es generación espontánea, sino que parte de algún referente capturado por alguno de nuestros sentidos, pero nos gusta la composición formal, y el juego de los elementos. Esto de todos modos implica un momento concreto de adquirir la información que estamos generando y genera una especie de circuito cerrado mental,  actividad que definitivamente va de la mano con el siguiente punto.

2. Traducir o interpretar dicha información (mente).

Esto es un acto personal, mental, de conexiones y aberraciones, de obsesiones y gustos, aquí es donde vale la pena definir si nos mueven las tripas o los sesos, o ambos y en que porcentajes. Si dibujamos para cumplir una función, para inventar mundos, para entender el propio, etc. Por ejemplo en mi caso, dibujo para poder entender en un solo golpe de vista cosas y situaciones que rebasan mi memoria a corto plazo, por eso dibujo esquemas, sentimientos, opciones, rutas y motivos. Dibujar me ayuda a tomar decisiones de vida.

3. Construir gráficamente (mano).

Aquí se desarrolla la capacidad psicomotriz, y es tan sencilla y compleja como meter un balón de basketball en la canasta, mientras más se repite la acción, más se perfecciona. El consejo más sencillo y contundente es el de ejercer, si quieres aprender a dibujar: dibuja. No hay otro camino, pero si hay consejos que sistematizan dicho camino y hacen el trayecto más entretenido intelectualmente.

Entre estos tres campos hay una serie enorme de divertidos ejercicios que se pueden hacer para poder entender, afinar, cuestionar, descubrir, e inventar maneras de gráficas de creación. Y si se tiene un tema, obsesión o gusto que explorar con el dibujo, todo se vuelve una cadena de piezas, frases visuales y momentos que se van entretejiendo y dialogando entre si. Esto genera un cuerpo que permite a los demás poder curiosear a sus anchas, más a gusto e inventando relaciones, lecturas y justificaciones. Ese diálogo entre pieza y espectador, ese momento donde sociabilizas la creación, es el que le da sentido al acto creativo.

Picasso decía que Lo único que puede frenar la creatividad es el buen gusto”. Yo en medio de una eterna primavera, y con una sola mano, digo que lo único que nos empuja en la creatividad es la curiosidad y el gusto por degustar nuevas experiencias.

Amén.


Enseñanza cadereytense

noviembre 11, 2012

1.

Mi hermano y yo nos llevamos once meses, eso significa que mi madre se embarazó a los dos meses de que él nació. A mi ama no le gustaban los lácteos así que decidió no tomarlos durante su segundo embarazo, razón por la cual nací descalcificado, con los huesos chuecos y endebles. Nada que no se pudiera corregir con yeso, aparatos, calzado especial, litros de leche durante dos décadas y asoleadas en ricas escapadas familiares a balnearios y playas.

Mi teoría es que ese tipo de deficiencia in útero me formó una personalidad más aprensiva. Desde niño fui muy apegado a mi madre, si me soltaba la mano lloraba, tan exagerado como eso.

2.

Por alguna simpática y peculiar razón mi padre desde muy temprana edad promovió una competitividad entre mi hermano mayor y yo. Chavos: ¿A ver quien se acaba la leche primero?, ¿A ver quien salta más lejos?, ¿A ver quien aguanta más sin respirar bajo el agua?, etc. Si a esto le sumamos que de todos los primos yo soy el menor, el resultado fue una serie de frustraciones y descalabros, cicatrices y accidentes que en mi infancia me hicieron pensar que era un crío con muy mala suerte. Así que crecí con un espíritu competitivo, y una tendencia a asumir accidentes o cualquier otro costo por cruzar la meta.

3.

Ayer fuimos a Querétaro, a una carrera campo traviesa por la Sierra Gorda, el plan era realizarla con el amigo Gary y mi hermano. Dos horas antes de comenzar la carrera se nos ocurrió pasear y al ver una pared de piedra mi hermano comentó que sería complicado escalarla. En automático me enganche con el reto, y me lancé sobre ella. Si bien la deficiencia en mis huesos creo fue superada, lamentablemente no puedo decir lo mismo de mis ligamentos. Razón por la cual al descender se me dislocó el hombro por décima vez y caí en la tragedia que ya conozco: esperar en un dolor constante a que alguien me coloque el brazo en su lugar, intentos que se convierten en tortura medieval hasta que llegamos a un hospital y con algún derivado del opio ser noqueado para poder despertar con el hombro en su lugar. En este caso el chiste duró seis horas porque en el único quirófano del Centro Médico de Cadereyta había una cesárea y una apendicitis programadas antes. Seis horas de punzadas y de una mente dando vueltas por entender el cómo resolver esa situación posteriormente a la urgencia: ¿operación que no garantiza nada y cuesta una fortuna?, ¿fisioterápia, pilates o yoga?, ¿comer jaletinas o glucosamina?

En uno de los cuatro intentos por colocarme el brazo en su lugar, el anestesista que jugaba de traumatológo, me dijo que relajara los músculos para poder restablecer el hueso a su posición, le dije que estaba cooperando de la mejor manera que podía, a lo que el exclamó: “Eres muy aprensivo, ya ni un niño”. En ese momento lloré, recordé lo innecesariamente aprensivo y competitivo que puedo llegar a ser, y asumí el dolor.

No trato de culpar a mi progenitora de mis rasgos de personalidad casi cuarenta años después, ni a mi padre por instalarme un mecanismo que más que pesarme me ha ayudado a avanzar en mis objetivos, ni culpar a mi hermano por fungir como un detonante en retos quizá innecesarios, es solo entender ciertos orígenes para poder esquivar tragedias, y aprovechar lo bueno de cada historia.

Dicen que infancia es destino, yo digo que el origen nos da una línea y dirección, pero esta en nosotros llevarla a la latitud y altitud deseada.

Amén.